ESPACIO COLORIDO Y PERSONAL

En medio de una paleta neutra en la arquitectura y el mobiliario de base, los accesorios de este apartamento en Bogotá lucen con sencillez y sobriedad.
El tapete persa cobra protagonismo dentro de la limpieza estética de la habitación principal, cuya sencillez se ajusta para el descanso. El cuadro de fondo es del artista indígena Kindi Jatsu. Las mesas de noche son acrílicas y fueron encontradas en 5 en Punto.

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Los propietarios de este apartamento no son diseñadores, arquitectos ni decoradores, pero les apasiona explorar las posibilidades que conceden esas tres miradas hacia un espacio. Eso fue lo que hicieron en el suyo: esencialmente un rectángulo de 170 metros cuadrados –además de 30 de terraza– que les fue entregado en crudo hace cerca de cinco años para que compusieran su hogar como pareja.

Recién casados acogieron su casa y le imprimieron el carácter de un loft moderno pensado fundamentalmente para disfrutar con amigos y familiares. Acoplaron dos puertas divisorias para darle privacidad a su habitación y el resto se convirtió en un área social. Pero como los hijos revolucionan la vida, la llegada de su primogénita sacudió el espíritu de renovación y provocó la transformación del espacio.

Con los planos en mano y con el apoyo de profesionales de la construcción, esta pareja se guió por su instinto para compartimentar su vivienda en módulos con diversos usos: crearon una segunda alcoba, un walk in closet, un habitáculo para el comedor y un área abierta de barbacoa. “Los constructores del edificio nos ofrecieron la suficiente información para avanzar y le dimos forma al espacio de acuerdo con nuestras necesidades y gustos”, explica la dueña de casa, quien junto con su esposo disfrutó el ejercicio de diseño y lo extendió a su ámbito de trabajo.

Sus gustos son sencillos: principalmente el diseño contemporáneo y los tonos fuertes. Esas fueron las premisas para componer un espacio dominado por neutros como el blanco, el negro, el gris y el café oscuro, pero donde resaltaran accesorios de color en la forma de cojines, cuadros, mesas y sillas auxiliares, tapetes, materas y esculturas, entre otros.

El estilo estético de su casa favorece las piezas modernas, algunas de ellas de autor, aunque acoge algunos objetos contundentemente vintage que le dan un toque de calidez al espacio. A ese propósito también se pliega el piso –recubierto con listones delgados de sapán con tintilla oscura–, el cual contrasta con el look urbano que otorga una cubierta escalonada de concreto a la vista.

“Como no estamos casados con ninguna tendencia particular de diseño, hemos tenido la posibilidad de ensayar distintas opciones decorativas. Si nos gusta algo, sencillamente lo compramos o lo hacemos y le encontramos espacio”, afirma la propietaria, para quien lo más enriquecedor del proceso no ha sido el resultado final, sino el desarrollo de una pasión que tenía oculta y de la cual ha aprendido sus virtudes no tangibles.

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