Objetos heredados

A Camilo Villegas siempre le ha interesado la naturaleza como un camino para conocer más sobre sí mismo. Por eso la ha explorado desde diferentes miradas y técnicas. Primero vino Cambio extremo, una serie de 17 retratos basados en personajes famosos que realizó en pastel y tinta y cuyas imágenes consiguió en fotografías de Richard Avedon, Irving Penn y diferentes fotógrafos de Vogue Magazin. Una crítica a las cirugías plásticas con las que el ser humano ha perdido su propia naturaleza.   

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Después llegó Natural, 38 obras hechas con tinta en las que desarrolla paisajes imaginarios y explora conceptos opuestos como el blanco y el negro. Su más reciente muestra, presentada al público en junio de 2011, se llamó Todos lo sólido se desvanece en el agua. Inspirada en el invierno que sufrió el país y el tsunami del Japón, la exhibición se convirtió en una representación de las inundaciones y un tributo al poder del agua. “Son obras en tinta roja creadas con la técnica del monotipo, una técnica que me gusta mucho porque critica la serialidad e invita a reflexionar sobre la unicidad de la naturaleza”, sostiene.

A los 28 años ya prepara nuevos proyectos. Quiere seguir trabajando la idea del río, un tema que nace de la preocupación por el río Bogotá; está realizando una serie de dibujos de instrumentos que pertenecieron a músicos famosos y que luego fueron destruidos, y prepara minuciosamente una muestra con la que va a explorar nuevas técnicas: fotografía, video e instalación. Villegas, quien no quiere dar detalles, afirma que en esta ocasión indagará sobre la naturaleza del proceso creativo, la relación con el vacío y la creación. “Todo parte de la hoja en blanco, de la nada. No es una obra cerrada y literal”.

En sus palabras

Diseño

“Me gustan mucho los muebles y las sillas de lectura de Poltrona Frau, las herramientas me encantan estéticamente y por su funcionalidad, también los esferos y ciertos cuchillos”.

“Tener una lámpara de Ingo Maurer me fascinaría. Las lámparas tienen algo que me gusta mucho, porque además de que estéticamente son muy bellas iluminan y dan ambiente a los espacios. Los diseños de Maurer son clásicos y contemporáneos, se convierten en esculturas, están muy ligados al arte”.

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