Proyectos sostenibles para todos los gustos

Las empresas presentes en el mercado colombiano han detectado que sus esfuerzos no se pueden quedar en productos responsables con el medioambiente: todo su proceso de producción debe tener en cuenta el respeto por la naturaleza. 0

Los procesos y productos responsables con el medioambiente marcan las tendencias en arquitectura y diseño este año. El consumidor, que aprecia y conoce el buen diseño, no solo busca objetos que contribuyan a transformar su hogar o su oficina, exige –cada vez más– que sean sostenibles. En la actualidad, el ahorro de agua, de energía, y el uso de materias primas renovables es una prioridad. Con el paso de los años las empresas han detectado que su rol tiene que ir más allá de proveer bienes que cuiden los recursos naturales: sus procesos de producción también deben hacerlo. Es común que los compradores quieran conocer la huella de carbono que deja lo que adquieren para sus hogares.

De ahí que un gran número de las compañías y plantas de producción domiciliadas en nuestro país estén optando por implementar procesos de producción responsables con el entorno. Muchas están provistas de paneles solares para suplir la demanda energética de sus fábricas y, en algunos casos, incluso pueden retornar energía eléctrica a la comunidad. Otras optan por implementar plantas para el tratamiento de aguas negras y de lluvia; en el primer caso entregan a los ríos agua libre de materias orgánicas, y en el segundo compensan su propia necesidad por el preciado líquido hasta en un 80 %.

Otras empresas quieren ir hasta el final e implementan con sus clientes programas para reciclar sus productos y reutilizarlos en nuevas creaciones. Algunas más buscan que gran parte de las solicitudes de patente que presentan año tras año estén relacionadas con el medioambiente y el uso responsable de los recursos. Asimismo, las certificaciones internacionales, por ejemplo, la LEED –desarrollada por el Consejo de la Construcción Verde de Estados Unidos–, toman fuerza en distintos proyectos, tanto institucionales –en esta edición resaltamos algunos– como residenciales.

Por ello, el mercado colombiano y las compañías que forman parte de él presentan productos que permiten obtener puntos en diversas categorías de las certificaciones para lograr esto que, en muchos casos, parece todo un reto. Lo invitamos a descubrir en este especial lo que cada una de las firmas que participan está
haciendo para ayudar a la conservación del medioambiente, porque más que objetos novedosos, queremos destacar estrategias inspiradoras.

Protección solar y ambiental

En la multinacional Hunter Douglas han tenido siempre interés por la protección del medioambiente, hecho que los llevó a participar en la fundación del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible –CCCS–, organismo del cual son miembros activos. Su división de persianas, un ejemplo fehaciente, tiene desde productos elaborados con plástico recuperado del mar hasta materiales que controlan la radiación solar, que repercute en un menor consumo energético.

Con certificaciones para telas sin emisiones químicas y fabricadas mediante un proceso ambientalmente correcto –entre otras–, sus persianas sobresalen por ser libres de PVC y plomo, retardar el fuego y resistir microbios y hongos. Además, ofrecen beneficios como aprovechamiento de luz natural, reducción de reflejos en pantalla, contacto visual con el exterior y no emitir compuestos orgánicos volátiles –VOC, por sus siglas en inglés–. Finalmente, pueden aportar puntos en cinco categorías de la certificación LEED Platinum.

Fotografía cortesía: Hunter Douglas.

Telas que marcan la diferencia

La compañía Sunbrella también demuestra su interés por la protección del medioambiente en sus sistemas de producción. Sus fábricas reciclan al año más de 5,6 millones de libras de materia prima; su sede en Carolina del Norte, Estados Unidos, genera por medio de paneles solares la energía suficiente para abastecer 47 casas y, quizá lo más importante: para ayudar a sus clientes a reciclar los productos de la firma tiene un programa llamado “Recicla mi Sunbrella”. Por otra parte, el proceso de creación de sus telas se diferencia en dos puntos: primero, las fibras acrílicas que emplea se tiñen en masa para luego tejer la telas –no estampadas–, lo cual permite una duración mucho más larga pues la resistencia del color es mayor; así, pasan años sin que el cliente necesite cambiarlas. Finalmente, este método emplea menos agua en comparación con uno tradicional.

Fotografía cortesía: Sunbrella.co.

Transformar la energía

¿Qué son los vidrios fotovoltaicos? En palabras sencillas, son aquellos que tienen una nueva tecnología de revestimiento fotosensible que cubre el cristal, permitiendo a este transformar la energía solar en eléctrica. Además, ofrecen diversos grados de transparencia. Este tipo de producto es la más reciente apuesta en el campo de la sostenibilidad de la compañía Vitelsa Vidrios de Seguridad. Tras aliarse con la empresa sueca Soltech Energy, la firma presenta sistemas de fachadas verticales con vidrios fotovoltaicos que cuentan con la tecnología CdTe –telururo de cadmio, que provee la célula solar para transformar la energía lumínica en eléctrica–. Así, aparte de dar confort al interior de las edificaciones y generar un ahorro energético, contribuye para aplicar a los beneficios tributarios que ofrece el gobierno de Colombia por implementar nuevas tecnologías en la construcción sostenible.

Cuidar el agua

Decorcerámica presenta una nueva tecnología de alta eficiencia en el vaciado de los sanitarios: Power Flush. Este sistema ecointeligente potencia la descarga, que resulta en un bajo consumo. Sus rangos de ahorro –frente a uno regular– están entre el 50 y el 70 %, según el producto. Por ejemplo, su sanitario Power Destiny elongado –equipado con Power Flush– que consume 4,8 litros por descarga, garantiza un 60 % de ahorro de agua. Además, tiene una tapa con cierre lento y una capacidad de evacuación de 1.000 gramos.

Lavado ecológico

El compartimiento frontal de las lavadoras de la compañía LG utiliza un motor Direct Drive –AI DD–, que brinda un cuidado superior de la tela y un mayor rendimiento. Asimismo, elabora patrones de lavado ajustados que detectan automáticamente el peso de la ropa y evalúan con precisión la suavidad del material, para reducir los daños en las prendas en un 18 % y prolongar la duración de las mismas, disminuyendo el consumo. Por otra parte, las lavadoras con motor Direct Drive permiten la opción de lavado rápido, en un ciclo que solo toma 39 minutos –un 34 % más rápido que el convencional– para generar un ahorro considerable de energía y agua.

Responsabilidad al pulsar un botón

“Todos los electrodomésticos Bosch se fabrican con un especial respeto por los recursos”, afirma Ximena Hacelas, gerente de marketing de BSH Colombia. Por esto, sus modelos eficientes están identificados con la etiqueta Green Technology Inside, lo que “te permite asumir la responsabilidad por el cuidado del medioambiente mientras haces las tareas de la casa”. Por otra parte, cerca del 40 % de sus solicitudes de patente están relacionadas con la protección del medioambiente y el uso responsable de los recursos. “Desde 1990, en Bosch hemos reducido a más de la mitad el consumo de agua de nuestros electrodomésticos”.

Procesos sostenibles

“En Madecentro estamos comprometidos con el medioambiente, le apostamos al desarrollo industrial sostenible”, afirma Silvia Vélez, coordinadora de comunicación de la compañía. Como resultado de esto, en su Parque Industrial San Andrés, ubicado en Girardota, Antioquia, crearon una planta de energía solar que aporta el 35 % del total de energía que consumen. Este proyecto cuenta con 981 paneles solares, lo que les permite dejar de emitir 150.000 kg de CO 2 al año.

En cuanto a aguas tratadas, implementaron una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Domésticas –PTARD– para el manejo de las aguas negras de su parque industrial; así entregan al río Medellín agua libre de materia orgánica, y una Planta de Tratamiento de Agua Lluvia –PTALL–. “Actualmente tenemos dos tanques, cada uno con capacidad para almacenar mil litros de agua lluvia. Con esto suplimos la demanda durante el 80 % del año, dado que en las épocas de sequía se usa la red de acueducto de EPM”, concluye Vélez.

Reutilizar para crear

Con una estrategia muy bien planteada, que cubre diversos puntos, como mitigación y adaptación al cambio climático, gestión del agua, economía circular y cumplimiento de las normas, la compañía colombiana Corona busca reducir el impacto de su actividad en el medioambiente nacional. Lo anterior se traduce en hechos como: en 2018 la empresa recirculó y reutilizó el 79 % del agua empleada en sus plantas en Colombia –lo que equivale al consumo de 8.050 familias en un año–; aprovechó 69.590 toneladas de residuos generados en sus procesos productivos como materia prima para sus productos, y logró reducir las emisiones de Gases Efecto Invernadero en 3.239 toneladas de CO 2 , equivalentes al carbono que podrían capturar 48.587 árboles sembrados. Esto por solo mencionar algunos ejemplos.

 

Estrategias para la sostenibilidad

La planta en Rionegro, Antioquia, de la compañía de pinturas y recubrimientos Pintuco recibió el año pasado la certificación de Carbono Neutro por parte del Icontec. Este reconocimiento implica para la empresa hacer un inventario de las fuentes de emisión de Gases Efecto Invernadero, medir anualmente la totalidad de las mismas y definir e implementar acciones orientadas a su reducción. Entre sus estrategias para cumplir este nuevo reto están la instalación de iluminación tipo LED, la implementación de motores y hornos de alta eficiencia, el control de los tiempos en los sistemas de extracción de vapores, y la automatización para la disminución del consumo energético.

Asimismo, utilizarán icopor reciclado de más de 150 empresas constructoras como materia prima de la resina empleada para sus pinturas –en alianza con Ecodek, compañía dedicada al desarrollo de productos para la construcción sostenible y cuidado del medioambiente.

Responsabilidad y estrategia

Esta casa en Antioquia, diseñada por el arquitecto Eduardo Múnera, es un proyecto de vivienda unifamiliar que desde la arquitectura integra diversos conceptos de diseño energético y ambiental. Lo anterior está sustentado en la fachada con volumen de concreto que absorbe la radiación durante el día para mejorar el confort en las noches, las áreas sociales con predominante iluminación natural para reducir el consumo de energía, la preferencia por materiales locales y la inclusión de vegetación nativa en interiores y exteriores.

Asimismo, Juan David Aristizábal, director de proyectos de Bioclimática –empresa constructora del proyecto– resalta las estrategias incluidas en la fase de construcción, como la elaboración de un plan de manejo ambiental enfocado a prevenir la polución durante esta etapa, controlar la erosión del suelo, brindar un manejo adecuado de aguas lluvias y establecer metas mínimas de generación de residuos, entre otras. “Estas prácticas no deben ser una labor extra, las involucramos dentro del ejercicio de la ingeniería y forman parte de nuestra responsabilidad de empresa”, afirma.

Fotografía: Mat Fotografía. Cortesía: Ricardo Múnera.

 

Hierba arquitectónica  

El proyecto Boulevard Piedra Roja es un centro comercial de uso mixto emplazado cerca de la laguna de Piedra Roja, en Chile. Cuenta con un supermercado, locales comerciales y un edificio de oficinas de cuatro pisos. Por el contexto, los arquitectos decidieron trabajar el proyecto con una fuerte imagen de la madera como revestimiento de las fachadas, tanto del comercio como de los pisos de oficinas. Como segunda piel idearon un módulo en bastidor de aluminio, del mismo color de los perfiles de ventanas y con lamas de bambú por sus cuatro caras. 

En lo anterior fue definitivo el uso del producto Moso, de la multinacional Hunter Douglas, fabricado a partir de la especie de bambú más rápidamente renovable denominada “Moso”, conocida por su absorción de CO2 y capacidad de producción de O2 –además, se da en abundancia en China–. Al ser una hierba gigante, numerosos tallos se pueden cosechar cada año sin matar a la planta madre. Esta línea ha sido empleada en diversos proyectos internacionales que buscan la certificación LEED.

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