La arquitectura de esta cabaña, ubicada en Cundinamarca, demuestra que la sostenibilidad no está amarrada, necesariamente, al uso de tecnología de última generación.
La capital de Antioquia ha pasado por diversos momentos en su historia, hechos que la han llevado a convertirse en lo que es hoy: un epicentro del diseño y la arquitectura nacionales.
Ambientes amplios y continuos difuminan la división entre interior y exterior. Aquí, una materialidad sobria compone un hogar cálido y confortable en medio de la naturaleza.
Luego de vivir una temporada en La Calera, esta familia decidió regresar a Bogotá. Su nuevo apartamento se basa en un diseño que se conecta con su entorno natural inmediato.
Las remodelaciones de estos distintos lugares están inspiradas en la exploración de la personalidades de quienes los habitan logrando así de un diseño acogedor que se ajusta a una identidad única.
Las viviendas en complejos campestres se convirtieron en la respuesta para quienes desean una vida más integrada con la naturaleza, pero con todas las comodidades que ofrece la ciudad.