Esta hacienda nace como respuesta al entorno compuesto por árboles centenarios y antiguos corrales de piedra que contienen el ganad cebú brahman. Aquí el interior y el exterior están conectados por una arquitectura que invita al descanso.
El pabellón de la casa Torcuato en las afueras de Buenos Aires, Argentina, un diseño de Besonias Almeida, es el refugio perfecto para desconectarse en plena comodidad.
Las impresionantes visuales sobre el mar Egeo definen esta casa de verano en la isla Siros, de Grecia. La única condición que los dueños de Villa Diantha pusieron a la firma de arquitectos Block 722 –basada en Atenas– fue que diseñaran un refugio de bajo perfil que aprovechara y se adaptara al paisaje circundante.
La casa Rosenberry es una propuesta de líneas limpias, madera, acero y concreto del estudio de arquitectura Les Architectes FABG, en la región de Sutton en Canada.
La firma Rodríguez Valencia siguió los parámetros establecidos de las casas de verano en las afueras de Bogotá, para luego romperlos con un diseño de impacto y camuflaje.
La arquitecta brasilera Simone Mantovani aprovechó la libertad creativa que le dieron sus clientes para proponer un diseño donde el vidrio es protagonista.
Con un diseño atípico pero acertado para su lugar de implantación, esta casa propone un sistema de ventilación natural para generar en su interior un clima acogedor sin el uso de aparatos eléctricos.
Dos volúmenes compactos, pero a la vez livianos y abiertos al paisaje, resumen el programa de esta vivienda en Singapur, creada para albergar de manera cómoda diferentes generaciones de una misma familia.