El punto de partida para el diseño de esta cocina de un apartamento ubicado en el norte de Bogotá fue la barra ya existente de quarztone blanco. Su volumen escultórico hace que este elemento se comporte como el eje visual de todo el ambiente social.
“La cocina se convierte en el corazón del hogar, gracias a una cuidadosa selección de materiales, proporciones limpias y piezas que suman carácter”, comenta María Isabel de la Rocha, arquitecta y fundadora de la firma Isabel Rocha Studio, responsable de la remodelación de este espacio. Para resaltar la presencia de este elemento en el área, la arquitecta eligió las sillas de barra Patagonia.

“De hecho, su diseño nace especialmente para este proyecto, cuyas líneas negras definen el ritmo del espacio, mientras su tapizado en lino con patrón gráfico aporta textura y calidez”, comenta De la Rocha.
Además de ofrecer confort ergonómico, estas piezas establecen un equilibrio entre lo sobrio y lo artesanal, a la vez que dan identidad al lugar. La integración de electrodomésticos en acero inoxidable y las luminarias suspendidas con acabado mate y luz cálida, elegidas por los propietarios, complementan el diseño, sin competir visualmente.
“En este proyecto, la elegancia está en los detalles y en la forma en que cada elemento convive con los demás”, afirma. La cocina de este apartamento se comporta como un ambiente claro, donde el blanco predomina, para generar un sutil contraste con la madera que cubre los muros y pisos en los corredores.

Su relación abierta y directa con el comedor para ocho personas y la sala permite que en esta zona se disfrute sin restricciones de los ventanales de piso a techo que envuelven en forma de L toda el área.
Nos encanta de esta cocina
1. El vínculo que se genera entre cocina, comedor y sala a través de la paleta cromática.
2. Las sillas de barra Patagonia se diseñaron específicamente para este espacio.
3. La barra existente marcó el punto de partida.
