El mundo de la arquitectura despide a Frank Gehry, el creador que convirtió el metal en movimiento y los espacios en escenarios para vivir experiencias. Con él se va una voz que transformó la manera en que concebimos la escala urbana y el poder simbólico de la arquitectura.

Desde sus primeros proyectos experimentales en Los Ángeles, Estados Unidos, hasta sus grandes comisiones internacionales, su trayectoria fue una demostración de libertad creativa. A finales de los años setenta intervino su propia casa en Santa Mónica, California, envolviéndola en metal corrugado, madera y vidrio en una composición que parecía improvisada, pero que, en realidad, inauguraba una nueva manera de mirar la arquitectura doméstica. Años después, ese gesto se convertiría en la semilla de un estilo inconfundible.

Algunas obras de Frank Gehry
Una de sus obras más conocidas es el museo Guggenheim Bilbao. Con este proyecto, Gehry no solo redefinió la arquitectura sino que transformó la ciudad. Su piel de titanio, que refleja la luz gris de la ría del Nervión, dio origen al llamado Efecto Bilbao: la demostración de que un edificio puede catalizar un renacimiento urbano, cultural y económico.

En 2003 inauguró el Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles, una obra donde la geometría suelta y la expresión escultórica encuentran una precisión técnica excepcional. Allí, Gehry demostró que un edificio podía ser radical por fuera y, a la vez, impecable en su desempeño interior: la acústica del auditorio es considerada una de las mejores del mundo.

En 2014 París recibió una de las piezas más etéreas del arquitecto, la Fundación Louis Vuitton, un conjunto de “velas” de vidrio que parecen hincharse con el clima del Bosque de Boulogne. Se trata de una gran nave en movimiento continuo, donde la ligereza convive con un sistema estructural monumental.

A lo largo de seis décadas, Gehry demostró que la arquitectura podía emocionar, provocar y transformar. Sus obras generan nuevos imaginarios urbanos proponiendo una lectura distinta del espacio y un gesto público que desafía lo esperado.
Ganador del Premio Pritzker, la Medalla de Oro del AIA y la Medalla Presidencial de la Libertad, Gehry fue más que un arquitecto influyente, fue un autor con un lenguaje propio y reconocible en cualquier país del mundo.