Cuando Bermúdez Arquitectos y el Estudio Herreros de Madrid (España) resolvieron asociarse para presentar una propuesta en el concurso del nuevo centro de convenciones de Bogotá, decidieron redefinir su tipología. “Estos lugares se suelen parecer más a una gran bodega que a un espacio urbano.

Para evitar esto, propusimos un esquema apilado, esto es, ubicar un salón sobre otro, con el gran salón arriba, en lugar de extendernos horizontalmente”, recuerda Daniel Bermúdez. Esa idea, simple pero radical, permitió liberar dos amplias áreas públicas laterales y abrir una futura conexión de Corferias con la avenida de las Américas, una relación urbana que el tiempo aún está llamado a consolidar.

El resultado fue un edificio compacto, de lectura clara, que se integra con la ciudad y redefine el papel del centro de convenciones dentro de Bogotá. “Siempre he sostenido que los edificios se deben mirar desde lejos para entender su responsabilidad en la conformación de la ciudad”, agrega Bermúdez.

Desde esa mirada, Ágora Bogotá: Centro de Convenciones no solo resolvió un programa complejo, con salones, auditorios y áreas de exposición, sino que propuso una forma de entender el espacio público como extensión natural de la arquitectura.
Detalles del Ágora Bogotá
Su estructura y su materialidad fueron otro frente que abrió puertas a la innovación. Una viga compuesta de 48 por 48 metros sostiene en el último piso un gran salón para 3.500 personas, un logro técnico desarrollado por un equipo mixto de ingenieros colombianos y españoles. La envolvente de vidrio se adapta y responde a las exigencias de transparencia, ventilación y aislamiento acústico con precisión, según su uso y su orientación.

En el interior, una secuencia ascendente de escaleras mecánicas en espiral conecta los niveles y ofrece, desde cada piso, una vista distinta de la capital. “Queríamos que el visitante viera la ciudad. Por eso lo llamamos Ágora”. Esa idea —reunir y al mismo tiempo mostrar— resume el espíritu del edificio: un sitio de encuentro que hace visible a Bogotá dentro de sí misma.

A cerca de una década de su inauguración, Ágora Bogotá: Centro de Convenciones sigue siendo un referente de cómo la arquitectura puede conciliar técnica, escala y sentido urbano en una sola obra.
