El azul encuentra en los blancos una forma de amplificar la luminosidad y suavizar el espacio. El resultado son ambientes tranquilos pero vivos, donde los acentos delicados aportan carácter sin romper la armonía, y cada elemento contribuye a una sensación de bienestar constante.
Un espacio para inspirarse
Sofá, referencia Club, estructura de aluminio, tapizado de lona y cuerda náutica, color light gray, de Ártica. Cojines de la colección Bosques de niebla, diseño de Carlos H. Garzón, para Ochoinfinito. Frutero Signum, de Carmiña Villegas; cuenca de madera, de Untoktres, todo lo anterior disponible en Zientte.

Lámpara piso, referencia Orinoco, tejida en fique crudo oscuro; lámpara de techo Málaga, tejida en algodón, ambas de Seese. Obra Vértebras, técnica hand-tufting, de la artista textil Vanessa Valero. Tapete, parte de la colección hecha en colaboración con las muralistas colombianas Las Chicas que Pintan, de Tejidos LAV.
El azul como protagonista
Cuadro, referencia Pacífico caos, artista María Andrea Galindo; a la derecha, poltrona Poli; set de mesas auxiliares, tituladas Ágata, todo lo anterior de Natuzzi. A la izquierda, poltrona Ser cloud, de Zientte. Cojines de la colección Bosques de niebla, diseño de Carlos H. Garzón, para Ochoinfinito.

Lámpara de borlas, en fique crudo claro, de Seese. Tapete, parte de la colección hecha en colaboración con las muralistas colombianas Las Chicas que Pintan, de Tejidos LAV.
