Este jardín infantil en Chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño

Hay lugares que no se diseñan para ser vistos, sino para ser vividos. El Jardín Infantil Crayola y Lápiz, ubicado en Chía (Cundinamarca), es uno de ellos.

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La nueva ampliacación del Jardín Infantil Crayola y Lápiz, diseñada y construida por la firma Beta3 Arquitectos, nace de una premisa contundente: todo está creado a la altura de los niños, no de los adultos. Un ejemplo claro de esto es que muchas de sus puertas tienen una altura de 1,30 metros.

Beta3 arquitectos
Este jardín infantil en Chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño

“Nada aquí responde a la escala del adulto. Todo está pensado desde abajo, desde esa mirada curiosa que descubre el entorno paso a paso”, comentan desde la empresa de arquitectura y construcción.

Este jardín infantil en chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño
Este jardín infantil en Chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño

Detalles del diseño de la obra

En este proyecto de Beta3 Arquitectos, que estuvo a cargo de los arquitectos Gabriela García, Nicolás Barón, Mateo Barón, Paula Riveros y Christian Escobar, el recorrido se convierte en un aprendizaje: a medida que se asciende por las escaleras, los números, situados a baja altura, invitan a contar, transformando el movimiento cotidiano en juego. 

Este jardín infantil en chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño
Este jardín infantil en Chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño

El techo del primer nivel, que simula el cielo mediante la técnica de limewash —que da un acabado más artesanal— y las nubes de madera suspendidas, enmarca tres fachadas de casitas que recrean una calle gastronómica infantil.

Este jardín infantil en chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño
Este jardín infantil en Chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño

En este punto ubican el comedor, en medio de un ambiente que recuerda un pequeño pueblo donde el juego surge en forma natural, estimulando la imaginación y la interacción. 

Este jardín infantil en chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño
Este jardín infantil en Chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño

“El segundo nivel abre paso a la fantasía. Un salón inspirado en la galaxia recrea la Luna a través de cráteres en el techo, luces dispuestas como estrellas y lámparas de colores suspendidas que evocan planetas”. En la segunda aula, dedicada a la selva, los niños son envueltos por un árbol hecho de madera, con superficies que simulan vegetación en muros y cielos, y un clóset verde modular, con guiños al lenguaje de la compañía Lego, que aporta orden, modernidad y carácter lúdico. 

Este jardín infantil en chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño
Este jardín infantil en Chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño

En el último piso, hay una ciudad para que los pequeños experimenten diversos roles. Las fachadas funcionales de un hospital, una granja, una estación de bomberos y un banco permiten a los niños entrar, habitar y dejar volar su imaginación.

Este jardín infantil en chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño
Este jardín infantil en Chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño

A esto se suma un ambiente con un gran escenario, para que puedan actuar o cantar. Finalmente, una biblioteca en tonos más claros cierra el recorrido con calma y concentración. 

Beta3 Arquitectos, compañía fundada por los hermanos Barón, emplea el color en este trabajo como herramienta pedagógica y espacial. Dependiendo del uso de la zona, van desde tonos más vivos y enérgicos hasta otros más tranquilos y claros.

Este jardín infantil en chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño
Este jardín infantil en Chía está concebido desde la mirada curiosa de un niño

“Todo el proyecto se concibió en función de los niños, no como espectadores sino como protagonistas. Aquí, la arquitectura no se impone: acompaña. Crayola y Lápiz demuestra que educar también es diseñar experiencias, y que el primer contacto con el espacio puede marcar para siempre la forma en que un niño mira el mundo”, concluyen sus diseñadores. Instagram: @Beta3arquitectos

Nos encanta de Beta3 Arquitectos

1. Las zonas usadas por los niños tienen puertas de 1,30 metros de altura. 

2. Este proyecto de ampliación lo diseñó y construyó el estudio Beta3 Arquitectos.

3. Beta3 Arquitectos emplea el color como herramienta pedagógica en esta obra. 

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