Esta empresa llevó a cabo una remodelación completa de su sede principal, con el deseo de transformar sus oficinas, detenidas en el tiempo tras varias décadas de historia. El proyecto abarca un área de 460 metros cuadrados, distribuidos en un solo nivel: la planta, de geometría rectangular, acoge 85 puestos de trabajo, biblioteca, cafetería, zonas de descanso y un gran vestíbulo.

La mezcla de usos constituye una de las premisas más importantes. Para la arquitecta María Luisa Molina, fundadora de MDV Arquitectura junto con los arquitectos Juan Diego Duque y Felipe Vejarano, firma encargada del diseño, “el proyecto gira en torno a tres ideas fundamentales: la flexibilidad espacial, el trabajo colaborativo —incentivado por medio del diseño— y la oferta de espacios de ocio y desconexión”. Para lograr cada uno de estos objetivos se plantearon varias estrategias formales y materiales, orientadas también a crear una identidad visual de la compañía.

El concepto de coworking define la espacialidad de las áreas de trabajo. Este permite una distribución abierta y flexible, en la que no solo es posible agrupar varias funciones en un mismo espacio, sino que favorece la colaboración entre pares.

El mobiliario se adapta a este propósito mediante el diseño: disponen de 85 módulos individuales y compartidos, así como mesas de reunión. “Las únicas oficinas que se mantienen independientes corresponden a las de la gerencia y la subgerencia, que se ubican estratégicamente al lado de salas de juntas”.

Por otra parte, el criterio para establecer los modelos de trabajo obedece a la comprensión de las dinámicas particulares de la empresa. “El cliente nos informó sobre este tema con el fin de garantizar que estas actividades se continúen desarrollando, pero en un ambiente contemporáneo”, comenta la arquitecta.

En ese sentido, la cultura empresarial desempeñó un papel esencial, puesto que además de procurar espacios suficientes y adecuados, estos debían ser reflejo del espíritu de la compañía, cuyo vínculo con Colombia es lo más importante.

“A partir de este punto, también resultó decisivo en el proceso conceptual destacar la trayectoria de la empresa a lo largo de los años. Muestra de ello es el mural ubicado en el acceso principal, que hace referencia a los hitos más relevantes de su historia”, señala la cofundadora de MDV Arquitectura.

Sobre el diseño de las oficinas
La paleta de color, que tiene como base el naranja —por ser particular de la marca—, fue clave para la creación de un lenguaje corporativo, que define los acentos cromáticos en algunas superficies del techo y el piso —en determinadas áreas—, en los textiles que recubren muebles especiales, la mayoría de las lámparas, las materas y otros objetos, como los paneles divisorios de los escritorios.

Para equilibrar los efectos de aplicar un color intenso, como el naranja, incorporaron revestimientos neutros pero cálidos, como la melamina tipo roble, cuyas vetas tono arena crean un contraste acogedor. Adicionalmente, instalaron tapetes grises y beige, que atenúan la potencia del anaranjado y, al mismo tiempo, delimitan ciertos espacios.

Considerando las características del color, la iluminación resulta fundamental, ya que aumenta o disminuye la percepción de este en el espacio. Por ese motivo, buscaron generar las condiciones lumínicas ideales según la actividad; así, en la zona de coworking emplearon una luz que asegura la productividad, mientras que en las áreas de descanso incluyeron luces cálidas.
“Al propiciar un cambio sensorial —luz, acústica, texturas y un mobiliario más informal— se favorece una desconexión mental inmediata, se estimula el descanso y se promueve la interacción espontánea. De este modo, el espacio no solo complementa el programa, sino que funciona como un umbral de transición que posibilita el regreso al área productiva con energía renovada, mayor concentración y una disposición creativa más activa”, agrega María Luisa Molina.

Con esto, MDV Arquitectura demuestra que el diseño permite agrupar los espacios de trabajo y de ocio, apostando por el disfrute y bienestar de los trabajadores, una perspectiva que sin duda mejora la calidad de vida de la gente.

Cinco puntos para destacar de esta obra

1. En el diseño de estas oficinas se hace énfasis en la iluminación, mediante la mezcla de luz cálida y funcional, junto con sistemas de domótica para optimizar confort y productividad.
2. MDV Arquitectura diseñó y fabricó el mobiliario especialmente para el concepto de este proyecto.
3. El interior promueve la integración de vegetación para aportar bienestar a los usuarios.
4. Se creó un espacio central de bienestar, caracterizado por el uso de colores vivos y diversas texturas.
5. El proyecto incluye un área de juegos y recreación, concebida como estrategia de bienestar, con un lenguaje que contrasta deliberadamente con el entorno de trabajo.
