Revista Axxis
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ORIGAMI es una panadería que se concibe como una secuencia espacial lineal estructurada en torno a la exhibición, la producción y la circulación. El proyecto, por la firma URBANJOBS, traslada la lógica de la superposición —intrínseca al croissant— a un sistema arquitectónico definido por la repetición, la profundidad y la articulación seccional.

El interior se organiza a lo largo de un marcado eje longitudinal. Estanterías diseñadas a medida forman una pared continua, integrando almacenamiento, exposición e iluminación en un único elemento arquitectónico. Estos marcos verticales funcionan como módulos estructurales rítmicos, estableciendo orden a la vez que permiten flexibilidad en la presentación de los productos. Los planos de las estanterías, iluminados desde abajo, enfatizan la horizontalidad y crean un campo visual estratificado que evoca directamente la estructura en capas de la masa laminada.

La selección de materiales es deliberada y controlada. Azulejos cerámicos de alto brillo y tonos intensos recubren el perímetro, creando una envoltura reflectante, casi lacada, que realza la profundidad y amplifica la luz. Esta envoltura más oscura contrasta con superficies de textura mineral y bases de piedra clara con motivos que dan solidez a la isla central.

La isla en sí está concebida como un volumen monolítico —preciso, de líneas definidas y elevado— que funciona simultáneamente como mostrador de exhibición, mostrador de servicio y elemento central del espacio.
El diseño de la panadería
El sistema de techo perforado introduce una capa adicional de orden. Su cuadrícula circular repetitiva oculta la infraestructura técnica a la vez que refuerza la disciplina modular del proyecto. La iluminación integrada es discreta y está empotrada, lo que permite que las estanterías con luz y los paneles verticales actúen como elementos luminosos principales dentro del espacio.

La zona de asientos se concibe como una extensión de la paleta arquitectónica, en lugar de un espacio independiente. Las sillas compactas de madera y las mesas con acabado mineral mantienen la continuidad material, mientras que la distribución preserva un pasillo de circulación claro a lo largo del eje central. El resultado es una jerarquía espacial que prioriza la visibilidad del producto sin comprometer la comodidad del usuario.

La atención al detalle es fundamental para el proyecto. Las uniones entre vidrio, metal y madera son nítidas y controladas; las vitrinas de exhibición carecen de marco siempre que es posible, minimizando así el ruido visual. La arquitectura no recurre a gestos decorativos, sino que construye su identidad a través de la proporción, la repetición y la precisión de los materiales.

ORIGAMI funciona como un espacio comercial cuidadosamente diseñado, donde la arquitectura enmarca el producto con claridad y sobriedad. El espacio se define no por el exceso, sino por la disciplina: un interior construido a través de capas, alineación y contraste controlado.
