Energía, ritmo y coherencia: claves para diseñar experiencias

Influenciada por Barranquilla, las plataformas globales y la experimentación tecnológica, Jessica Naimark propone espacios y objetos que activan emocionalmente al usuario.

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El trabajo de Jessica Naimark, diseñadora gráfica del Massachusetts College of Art en Boston, se sitúa en un punto de convergencia entre la estrategia de marca, la dirección creativa y el desarrollo de producto de Jamar. En esta compañía colombiana, Jessica lidera la creación de colecciones desde su origen —incluyendo diseño de mobiliario, narrativa y naming— hasta su materialización en espacios físicos y digitales, así como en la construcción del contenido que articula todo el sistema.

Energía, ritmo y coherencia: claves para diseñar experiencias
Fotografía: Jossie Esteban Rojano, cortesía Jamar.

¿Existe alguna característica recurrente, ya sea espacial, material o formal, en sus proyectos?

Mi trabajo se caracteriza por la construcción de sistemas coherentes, más que por un gesto formal específico. Siempre parto de un concepto claro, que luego se traduce de manera consecuente en todos los elementos del proyecto. Me enfoco en que exista una relación directa entre la idea, el lenguaje formal y la experiencia final.

En el aspecto formal, hay una inclinación hacia lo orgánico, lo fluido y lo rítmico, hacia las composiciones que sugieren movimiento y continuidad. Espacialmente, trabajo con ambientes que no son estáticos, sino que invitan a recorrerlos y habitarlos. Me interesa cómo el usuario se mueve dentro del espacio y cómo interactúa con lo que lo rodea.

En términos de materialidad, quiero generar equilibrio entre lo sensorial y lo visual, priorizando texturas y acabados que aporten calidez y profundidad. Más que elementos individuales, busco la coherencia entre todas las partes.

Para usted, ¿qué material o técnica local en nuestro contexto tiene el mayor potencial para construir un sentido de identidad colombiana por medio del diseño o la arquitectura?

Creo que el mayor potencial no está en un material específico, sino en el momento cultural que está viviendo Colombia. Actualmente, hay un interés real por consumir lo local, por trabajar con talento nacional y por reconocer el valor de lo que se produce en el país. Este cambio genera una oportunidad muy importante para construir identidad desde el diseño.

Energía, ritmo y coherencia: claves para diseñar experiencias
Energía, ritmo y coherencia: claves para diseñar experiencias

Colombia cuenta con una riqueza significativa en materiales y técnicas, pero lo relevante es cómo estos se reinterpretan dentro de un contexto contemporáneo. Desde mi papel, esto se traduce en una apuesta clara por lo local. En Jamar llevamos más de 75 años diseñando y produciendo en el país, con talento, materiales y procesos colombianos. Es una postura que ha sido constante, incluso en momentos en los que el mercado privilegiaba lo importado.

El verdadero potencial está en diseñar desde Colombia con intención, criterio y una visión actual, donde lo local no es un recurso estético, sino una base de identidad.

¿Qué intereses o búsquedas particulares exploraron en su más reciente proyecto?

Mi interés actual está centrado en expandir mi práctica hacia el diseño de producto y espacios. Después de muchos años enfocada en estrategia de marca, hoy estoy involucrada directamente en el desarrollo de colecciones; por ese motivo, participo en el diseño del mueble, la conceptualización, el naming y la construcción del universo que rodea cada propuesta.

A partir de ahí, el foco se traslada hacia el espacio: cómo ese producto vive, cómo se presenta y cómo se construye una atmósfera coherente a su alrededor. El diseño de espacios e interiorismo —tanto físicos como digitales— se ha convertido en un área de exploración clave en mi trabajo actual, y es un proceso que encuentro especialmente estimulante.

En este contexto, el uso de inteligencia artificial ha sido fundamental como herramienta de exploración y visualización, ya que ayuda a desarrollar y probar ideas espaciales con mayor agilidad. Este cruce entre producto y espacio define gran parte de mi interés actual.

Más allá de lo visual, ¿qué experiencia sensorial o emocional quiere causar con su trabajo?

Me interesa generar una respuesta emocional clara. Busco que los espacios y objetos transmitan energía, cercanía y vitalidad. Que no se perciban como elementos neutros, sino como algo que activa al usuario.

Hay una intención de construir experiencias que se sientan dinámicas y vivas, en las que el diseño no solo se observe, sino que se experimente. La dimensión sensorial es importante, pero sobre todo la conexión emocional, es decir, que las personas se identifiquen, que el espacio tenga carácter y que genere una sensación memorable.

¿Cuáles son sus influencias?

Mis influencias están marcadas por una combinación entre contexto cultural, experiencia internacional y una búsqueda constante por mantenerme conectada con lo que está pasando en el mundo.

Barranquilla es una referencia esencial en mi trabajo. El color, la música y la energía del carnaval han influido profundamente en mi sensibilidad creativa y en la manera en la que entiendo el diseño como algo vivo, colectivo y expresivo.

Energía, ritmo y coherencia: claves para diseñar experiencias
Energía, ritmo y coherencia: claves para diseñar experiencias

En el plano internacional, mi experiencia viviendo y trabajando en distintos contextos ha ampliado mi perspectiva hacia el diseño, incorporando una mirada más diversa y transversal. Además, todos los años asisto a ferias, exposiciones y plataformas globales, que son claves para nutrir mi inspiración y mantenerme activa frente a las tendencias; entre estos eventos cabe destacar el Salone del Mobile en Milán, la Biennale di Venezia, Paris Design Week, Art Basel y Zona Maco en México.

Paralelamente, los festivales de música también son una fuente importante de inspiración para mí. Son espacios en los que las experiencias se llevan a otro nivel, integrando sonido, espacio, tecnología y emoción de una manera muy avanzada. Esta combinación entre raíces culturales, exposición global y conexión constante con distintas disciplinas es lo que define mi enfoque creativo.

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