Revista Axxis
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Reformar un apartamento no consiste únicamente en actualizar sus acabados. Implica, sobre todo, replantear la manera en que se usa y se habita. Generalmente, en ese proceso, la transformación de la cocina es crucial, pues permite que esta deje de ser un espacio netamente de servicio para convertirse en un lugar donde ocurren múltiples actividades que van más allá de cocinar.

En este proyecto, diseñado por la firma bogotana HS2E, dirigida por Laura Huertas e Irene Espinosa, la decisión de mantener la ubicación original de la cocina contrasta con la transformación radical de su configuración. De un recinto cerrado y autónomo, pasa a integrarse con la sala, con la posibilidad de independizarse cuando sea necesario, gracias a la implementación de puertas correderas. Esta condición polivalente —abierta y cerrada— permite que la cocina participe activamente en la vida cotidiana, sin perder su capacidad de contenerse.
El diseño del espacio
El espacio se organiza a partir de tres elementos. Un telón de fondo expositivo, abierto, en el que los objetos dejan de ocultarse y pasan a formar parte del ambiente; una franja funcional más contenida, situada hacia el costado opuesto y capaz de esconder el uso más intenso, y una isla central que, además de articular ambos mundos, permite circular a su alrededor, al tiempo que concentra tanto la preparación como la permanencia. A esto se suma un comedor auxiliar junto a la ventana, que introduce otras formas de uso: desayunar, trabajar, conversar.
La materialidad acompaña esta transformación desde decisiones inteligentes. El piso existente se conserva y se unifica mediante microcemento, mientras una franja en baldosas de cemento marca la transición hacia la madera del área social.

La madera, en distintas tonalidades, construye la mayor parte del ambiente, aportando calidez y continuidad. Sobre este fondo aparecen planos de color —en muros y mobiliario— que estructuran el espacio sin fragmentarlo y que forman parte del hilo conductor del trabajo de las arquitectas.
A su vez, el mesón de acero inoxidable introduce un contrapunto más preciso en la zona funcional, mientras la iluminación cálida y puntual refuerza la condición doméstica del conjunto.
Nos encanta de esta cocina
1. El uso arriesgado del color y la apuesta por una paleta cromática que se distancia de las convenciones en una cocina.
2. El comedor auxiliar se dispuso junto a una ventana, gracias a una banca fija.
3. La cocina se concibió como un lugar para exhibir objetos, no como un área de servicio que se deba esconder.
