Revista Axxis
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Esta vivienda articula orgánicamente una composición unificada, orientada hacia la luz del norte, enmarcando los paisajes que se encuentran dentro de un vasto panorama que se abre al terreno. Tres largos muros de hormigón de alturas variables, en armonía con el paisaje, conforman el acceso al edificio.

Los clientes, una pareja de amigos que deseaban compartir una segunda residencia, tenían una directriz implícita: compartir un espacio sin la obligación de convivir en todos los sentidos. La articulación de los volúmenes arquitectónicos crea así una sucesión sinuosa de espacios que revelan gradualmente el conjunto, garantizando cierta intimidad visual y una fragmentación del ambiente acústico.

En esta obra, la cocina es el espacio que se abre completamente al paisaje: un lugar de encuentro, tanto para la pareja como para sus invitados. El marco conceptual del proyecto no se basa en referencias arquitectónicas estilísticas o identitarias de la región. En lugar de prescribir usos específicos, teje conexiones entre la percepción in situ del paisaje y la realidad, y la del espacio que enmarca las experiencias a través de las variaciones del tiempo.
Detalles de la vivienda
Los espacios, diseñados por Atelier Carle, se despliegan en terrazas que siguen la pendiente natural del terreno. Los diversos puntos de vista que se revelan en cada habitación, junto con las cambiantes cualidades de la luz indirecta, constituyen las características hápticas que, al igual que el gran muro abstracto que se integra con el paisaje al llegar, son el resultado de la exploración sensible que promueve el estudio.

Por otro lado, la residencia SONO se materializó gracias a una relación orquestada entre los constructores y los principales profesionales involucrados en el proyecto. La confianza mutua fue fundamental para el éxito de este enfoque.

El diseño de la estructura vista, desarrollado en colaboración con un carpintero local responsable de la producción e instalación de la carpintería, permitió obtener una cantidad significativa de cicuta de un terreno adyacente al proyecto. La estrecha relación mantenida con este colaborador fue fundamental para el desarrollo de los detalles y su ejecución en obra.

Esta madera también se utilizó en la fachada norte, especialmente para las columnas, los frisos y el revestimiento. Como material de construcción ecológico y de origen local, la cicuta se alinea naturalmente con un enfoque responsable. Además, la casa está anclada sobre roca madre existente, sin voladuras ni excavaciones importantes, evitando así cualquier intervención significativa en el terreno.
