Diseñada y construida por Construcciones Integradas, una firma pereirana con amplia experiencia en el desarrollo de proyectos inmobiliarios, esta casa de un solo piso, localizada en el sector de Cerritos (Pereira), capta la esencia de su entorno privilegiado, donde la flora y fauna local transitan libremente.

Con la dirección del arquitecto Alejandro Isaza Ramírez, también diseñador de proyectos de la firma, y en colaboración con la arquitecta Juliana Ramírez, la obra se asienta en un lote trapezoidal inclinado, con un frente dominante sobre el lago. Es por esto por lo que se combinan los retos topográficos con una visión bioclimática que evita el uso de aire acondicionado.

Su concepto gira en torno a la mezcla de la arquitectura colonial y formas contemporáneas. “Queríamos rescatar elementos como los patios interiores, las cubiertas en barro y los muros de textura natural, pero con un lenguaje contemporáneo que dialogara con la transparencia del vidrio, las estructura metálica y muros de concreto”, comenta Isaza.

El diseño de la casa

A la casa se ingresa desde una cubierta verde transitable que funciona como extensión del terreno original. Desde allí, un sendero de piedra y placa huella desciende hasta el acceso principal, compuesto por muros blancos rústicos y pisos de piedra, evocando la sencillez y el juego de texturas de las calles coloniales.

Al abrir la puerta principal, el visitante se encuentra con una vista monumental a los árboles y el lago, lo que genera una sensación de sorpresa. “Queríamos que la casa se descubriera poco a poco, como si el paisaje te esperara adentro”. El corazón de la residencia está en el salón-comedor, un gran ambiente de doble altura con una cubierta a dos aguas hecha en teja de barro, cielorraso de cañabrava y pisos de mármol travertino rústico.

Por otro lado, los patios interiores y los pasillos descubiertos son protagonistas en la composición. “No solo iluminan, sino que mantienen la temperatura estable y conectan cada estancia con la vegetación”. Desde la zona social, un deck bajo la sombra de un árbol caracolí acompaña la piscina de dos niveles, que se desborda hacia el horizonte del lago. Dicha continuidad visual entre este ambiente y el agua natural brinda una experiencia de calma y contemplación que sigue la narrativa del proyecto.

En cuanto a las habitaciones, cada una se diseñó con terraza privada, una decisión que sirvió para integrar el interior y el exterior de manera orgánica. “Todas las camas están orientadas hacia el agua. Desde la cabecera, el paisaje es el primer elemento que se ve al despertar”. Con una extensión total de terreno de 2.526 metros cuadrados y un área construida de 740 metros cuadrados, esta vivienda es una sola con el entorno del Eje Cafetero.
Para más información: www.construccionesintegradas.com.
