Dentro de su prestigiosa lista, la organización internacional World Architecture Festival reveló al arquitecto colombiano Daniel Feldman, entre los mejores arquitectos de Norteamérica, un reconocimiento que lo ubica dentro de la nueva generación de profesionales que están transformando la práctica con enfoques sociales, ambientales y patrimoniales.

El anuncio celebra no solo una trayectoria ascendente, sino el valor de una mirada arquitectónica que se piensa desde el territorio y la comunidad antes que desde el objeto. Asimismo, el galardón destaca su aporte a un tipo de arquitectura que se aleja del espectáculo visual y se acerca, con rigor y sensibilidad, a los desafíos reales de las ciudades contemporáneas.
Entendiendo que los debates sobre sostenibilidad, vivienda digna y crisis climática son cada vez más urgentes, la selección de este reconocimiento se entiende como un reconocimiento a una forma distinta de crear ciudad.

Sobre el arquitecto Daniel Feldman
Feldman, fundador de la firma ZITA, es una figura que ha construido su carrera desde la intersección entre el diseño, el urbanismo y el impacto social. Formado como arquitecto en la Universidad de los Andes, amplió su mirada al obtener una Maestría en Diseño Urbano en la Universidad de Harvard, título que alcanzó gracias a una beca Fulbright, reflejo temprano de su potencial intelectual y creativo.
Su experiencia y trayectoria por más de 20 años, han constituido esa visión arquitectónica integral que entiende al territorio como un tejido vivo, donde las decisiones de diseño deben responder a contextos culturales, necesidades sociales y urgencias ambientales.

Entre sus reconocimientos previos se encuentran nombramientos como Young Global Leader por el Foro Económico Mundial y selecciones en bienales internacionales, desde Venecia hasta Latinoamérica, donde ha sido destacado como uno de los arquitectos jóvenes más influyentes de la región.
Además, desde ZITA, con sedes en Bogotá y Nueva York, Feldman desarrolla proyectos que combinan investigación, diseño y participación ciudadana, apostando por una arquitectura que responde a los desafíos contemporáneos que, hoy más que nunca, parece indispensable para el futuro de nuestras ciudades.
