El espacio doméstico es aquel que convierte lo inhóspito en familiar, que transforma lo extraño y lo hace propio. La casa es el paradigma de la idea de domesticidad, pues en ella se materializan nuestras raíces. Así, toda casa es, en sí misma, un refugio.

Si bien esto es cierto para todos, el espacio doméstico es particularmente relevante para personas que, por su ocupación, no tienen un solo hogar. Figuras públicas, como artistas que dividen su tiempo entre giras y permanencias temporales en varias ciudades, necesitan un sitio para la desconexión, donde el ritmo acelerado de la vida se suspenda en una forma más simple de habitar.

Ese fue el punto de partida para el proyecto de arquitectura interior de casa La Malanga, hogar del reconocido cantante Silvestre Dangond en Urumita (La Guajira).

La arquitectura original, construida previamente alrededor de un patio central, orienta la vida hacia adentro, negando el exterior, y organiza la vivienda como una serie de umbrales que enmarcan el cielo, el agua y la vegetación.

Kligman Studio, dirigido por Sergio del Gordo Kligman y Carolina Bravo Ortiz, con sede en Barranquilla, se encargó del diseño interior a partir de esa estructura existente.

Con la intervención no se buscó alterar la obra, sino entender su vocación introspectiva para reforzar el sentido de cobijo, propuesto por la arquitectura de la propiedad. La única modificación que hicieron fue el cierre de la cocina —abierta originalmente a la zona social—, que ahora se define con claridad como un área de servicio.

Detalles del diseño interior de la casa
El interiorismo se construyó a partir de piezas diseñadas y fabricadas especialmente para la casa —el comedor en travertino, las mesas de centro, varios sofás y poltronas, las consolas de piedra y un espejo en la entrada, entre otros—, combinadas con sillas de comedor de la marca Restoration Hardware, mecedoras de Artie Garden y algunas piezas de Crate & Barrel, además de hamacas artesanales.

El mobiliario acompaña la escala contenida del espacio como una segunda capa arquitectónica: los muebles ocupan su lugar sin imponer un gesto dominante y complementan la luz, los materiales y la atmósfera de la casa. El trabajo de Kligman Studio nace a partir de la traducción espacial desde la desconexión.

El patio es el centro de la vivienda. A pesar de tener una piscina, no se habita como un espacio para tomar el sol, sino como una prolongación directa de las áreas sociales.

Las poltronas, una mesa para comer al aire libre y dos hamacas, colgadas del pórtico perimetral de madera, permiten habitar este ámbito como una sala a cielo abierto, como un exterior que es, al mismo tiempo, un interior protegido.
La vegetación y la sombra de los aleros suavizan la intensidad del clima y convierten el patio en un recinto intermedio, donde la vida transcurre con un ritmo distinto.

En el interior, la paleta de materiales y colores es deliberadamente sobria; los tonos claros y la presencia constante de la madera reducen el contraste visual y permiten que el espacio se perciba continuo.

No hay elementos superfluos: cada objeto se dispone con austeridad y contribuye a un ambiente que invita a la calma. Las proporciones generosas de los sofás, la mesa larga del comedor y las superficies pétreas refuerzan esta idea de estabilidad y permanencia.

En este proyecto, Kligman Studio transforma esta vivienda en un sitio donde la vida transcurre sin sobresaltos. Casa La Malanga no busca la ostentosidad ni el exceso; su objetivo es más silencioso: ofrecer al artista un espacio donde sea posible desconectarse, descansar y volver a lo esencial.
Aquí, el diseño interior no adorna, sino que ordena y da sentido. Construye un refugio, un ámbito doméstico que permite regresar a casa cuando el mundo exterior no deja de moverse.
Cinco puntos para destacar
1. En el diseño interior de esta casa se aprovecha su arquitectura para proponer espacios tranquilos que se conviertan en un refugio para el artista.
2. La Malanga está ubicada en Urumita (La Guajira), lugar de nacimiento de Silvestre Dangond.
3. Kligman Studio se encargó del interiorismo, con piezas de mobiliario diseñadas y producidas especialmente para este proyecto.
4. El espacio se concibió como un lugar para el descanso y el encuentro familiar, lejos de la vida pública.
5. La única modificación espacial que se hizo fue cerrar la cocina —abierta originalmente a la zona social—, para darles más privacidad a las estancias sociales.
