Color, comunidad y bienestar en los espacios compartidos de este edificio

Este edificio propone una nueva manera de entender la vivienda donde las áreas comunes funcionan como una extensión natural del hogar.

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Revista Axxis
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En los últimos años, la manera de habitar la vivienda colectiva ha cambiado de un modo silencioso pero contundente. Las unidades privadas se tienden a reducir, las dinámicas familiares se transforman y el tiempo de permanencia en casa se ha ampliado, incorporando actividades que antes ocurrían fuera de ella.

Color, comunidad y bienestar en los espacios compartidos de este edificio
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En el edificio Boroló, diseñado en Bogotá por Martínez Arquitectura y Código Proyectos, con interiorismo de Carolina Gómez Blanco, las zonas comunes asumen un papel central dentro de la experiencia del habitar.

Color, comunidad y bienestar en los espacios compartidos de este edificio
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Frente a unidades compactas, el proyecto propone una “casa común”, donde la vida cotidiana se puede expandir en distintas direcciones. “Queríamos hacer un lugar de convivencia, de compartir, donde uno pudiera reservar espacios y estar con otros”, explica Gómez. 

Edificio bogotá, zonas comunes
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El diseño del edificio

Color, comunidad y bienestar en los espacios compartidos de este edificio
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La propuesta se construye desde el carácter. La referencia a una Bogotá reconocible, presente en los colores, los materiales y el mobiliario, configura un ambiente que se aleja de lo neutro y lo estandarizado.

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El empleo del color borgoña como herramienta emocional, la presencia de texturas con peso y la incorporación de vegetación en terrazas y espacios interiores producen una atmósfera envolvente, en la que lo colectivo adquiere una condición cercana y habitable. Permanecer allí se vuelve parte de la experiencia cotidiana, no solo una extensión funcional de la vivienda.

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