El apartamento, ubicado en un edificio de paneles de la década de 1950 en Holešovice, Praga, fue sometido a una renovación completa que transformó su distribución original, estrecha, en un hogar abierto y espacioso para una familia joven.

La generosa superficie y la estructura básica permitieron cambios significativos: se eliminaron la mayoría de los tabiques, y el sistema estructural visto de columnas y vigas se convirtió en parte integral del interior.

El diseño del apartamento
En el corazón del apartamento, diseñado por B² Architecture, un núcleo verde con vestidor y baño marca el ritmo de la vida diaria. A su alrededor se despliega la sala de estar principal, orientada a la plaza con vistas a la ciudad, mientras que el dormitorio y la habitación de los niños dan al tranquilo patio.

Los acentos de color —el núcleo verde y los muebles empotrados azules del estudio y la biblioteca— definen diferentes zonas y aportan frescura al interior.

Los tabiques transparentes crean un espacio de trabajo, mientras que los armarios empotrados blancos ofrecen amplio espacio de almacenamiento y ocultan un armario adicional.

La paleta de materiales refleja el carácter del edificio: el hormigón se complementa con acabados de cemento, suelos de roble y superficies de colores vivos. La paleta de colores del apartamento se basa en tres tonos: verde, azul y rosa, que se combinan armoniosamente para enriquecer el ambiente.

Estos tonos se complementan con detalles en cobre, presentes en herrajes, manijas de puertas e iluminación a medida, que aportan un toque refinado y distintivo.

Las vigas de hormigón originales, que no encajaban con la visión de los clientes, se unificaron con un solado de cemento, lo que les confiere una apariencia más sutil y realza visualmente los techos bajos.
