Revista Axxis
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En una esquina discreta del barrio Pasadena, en Bogotá, un antiguo jardín infantil —cerrado por la ausencia de nuevos alumnos— encontró una segunda vida. Lo que parecía el punto final de un ciclo se convirtió, inesperadamente, en el inicio de una reflexión más profunda sobre cómo vivimos hoy y, sobre todo, cómo queremos habitar mañana.

El proyecto, concebido inicialmente bajo un esquema inmobiliario tradicional, proponía apartamentos familiares de 70 m² con parqueadero individual. Una fórmula conocida y segura pero por la crisis de la pandemia, el mercado no respondió.
Frente a esta realidad, el equipo encargado de la obra decidió detenerse y con motivo de buscar una salida, empezaron a escuchar y entender las necesidades de las personas.

“Nos dedicamos a estudiar el mercado: familias más pequeñas, nuevas formas de moverse, la ubicación por encima del precio, y una necesidad creciente de tiempo para vivir mejor”, comenta Lukas Giraldo Cardona, de Grupo Macana, quienes desarrollaron el proyecto.
Cerca del 45% de los hogares en Bogotá está compuesto por una o dos personas. A esto se suma una generación que prefiere arrendar antes que comprar, que prioriza la flexibilidad sobre la permanencia, y que entiende la vivienda no como un destino final, sino como una experiencia adaptable.

La transformación del proyecto
En su nueva versión, desarrollada junto a GRUPO 3 Taller de Arquitectura, la propuesta abandona la lógica del metro cuadrado como medida de valor y apuesta por una arquitectura que entiende el espacio desde la experiencia.

“En un solo espacio se combinan la habitación, una mesa de trabajo, una silla de descanso y la cocina. Es ideal para quienes viajan ligeros, pero buscan confort y bienestar”, dice Giraldo.
No se trata de reducir, sino de depurar. De eliminar lo innecesario para dar lugar a lo esencial. Cada decisión —desde la ubicación de una mesa hasta la apertura de una ventana— responde a una pregunta clave: ¿cómo se vive este espacio?

El resultado es una serie de tipologías que desafían la percepción convencional del habitar. Desde estudios compactos hasta configuraciones de dos habitaciones en menos de 40 m², cada unidad es un ejercicio de precisión donde el diseño no sobra, sino que sostiene.
Actualmente, el proyecto se encuentra 100% terminado y en operación de renta corta con BED FRIENDS empresa especializada en vivienda turística tipo Airbnb.

Si algo define este proyecto no es únicamente su eficiencia, sino su capacidad de emocionar. El interiorismo, desarrollado por Decoratic, se convierte en el hilo conductor de una experiencia que busca, ante todo, hacer sentir.
“Queríamos generar una experiencia emocional de confort, bienestar y conexión con el entorno”. Bajo el lenguaje del Japandi Natural, entre la serenidad japonesa y la calidez escandinava, los espacios encuentran un equilibrio entre lo mínimo y lo acogedor.

De este modo, se perciben tonos neutros, maderas claras, textiles suaves y una iluminación que invita a acomodarse en el espacio. “Buscamos que el huésped se sienta como en casa, no en un lugar transitorio”.
La estrategia es borrar la frontera entre lo temporal y lo permanente, transformando la estancia breve en una experiencia significativa.
Un diseño funcional y práctico
En este proyecto, la funcionalidad no es una condición técnica, sino un lenguaje estético. Por ejemplo, la cocina se integra, la sala se transforma, el mobiliario se adapta. Todo fluye.

Materiales como la carpintería en tonos cálidos, los mesones claros y los pisos resistentes no solo responden a la durabilidad que exige la renta corta, sino que consolidan una narrativa visual coherente: sobria, luminosa, atemporal.
Cada elemento está pensado para resistir el uso intensivo sin perder su capacidad de generar bienestar. “Lo que unos llaman cajas de fósforos, otros lo convierten en su hogar por unos días o incluso meses”.

En tiempos donde todo cambia, las ciudades, las relaciones, las prioridades, este proyecto entiende que la arquitectura ya no se trata solo de construir espacios, sino de interpretar estilos de vida.
