Revista Axxis
Getting your Trinity Audio player ready... |
El diseño de este restaurante crea un universo completo alrededor de la cultura japonesa. Desde el momento en que se cruza la puerta de Salvaje, la experiencia busca desprenderse de las referencias convencionales asociadas a la gastronomía japonesa —el minimalismo, la sobriedad y las paletas contenidas— para entrar en un territorio mucho más exuberante, sensorial y, sobre todo, latinoamericano.

“Todo lo que conocíamos en experiencias de gastronomía japonesa era el minimalismo en tonos blancos, negros y rojos, la sobriedad del Japón tradicional. Salvaje busca romper con esa raíz y traer al frente el latinness que nos caracteriza”, explicó Michelle Cure, gerente de operaciones del Grupo Salvaje. “En Salvaje, la experiencia es latina; la cocina, japonesa. Ese contraste define la esencia de la marca”.

Estos detalles se materializan en el espacio, en los acabados dorados, en las cabezas de rinoceronte y en una atmósfera pensada para provocar una reacción. La barra del itamae se convierte también en un escenario, se convierte en un punto de encuentro en el que la precisión de la técnica japonesa dialoga con la energía y la cercanía de chefs de raíz latina.
Detalles del diseño
Bajo la frase “Welcome to the Jungle”, Salvaje construye una escenografía inmersiva donde la vegetación, la iluminación, los materiales y la música acompañan una experiencia que busca transportar al comensal a un universo diferente.

En medio de esa jungla aparece una de las experiencias insignia del restaurante: el Omakase. Un recorrido para quien decide entregarse por completo a la sorpresa. Son 13 tiempos diseñados a partir de una relación directa entre el itamae y la persona que ocupa la barra.
“Omakase significa lo dejo en manos del chef. Cada itamae diseña el recorrido pensando en la persona que tiene frente a él; el verdadero protagonista no es el número de platos, sino la capacidad de sorprender”, afirmó Cure.

La misma idea atraviesa la carta que continúa transformándose con nuevas versiones de robata, sushi y postres. Evolucionar, en este caso, es encontrar nuevas formas de expresarla. “En Bogotá encontramos un comensal sofisticado y viajero. Que sigan eligiéndonos en una ciudad con una oferta tan competitiva confirma que hemos logrado ese equilibrio”, dice Cure.

En este restaurante la técnica, el exceso, la música y la vegetación son sus mayores características. Un lugar pensado para activar los sentidos y convertir una salida a comer en una experiencia a la que se quiere volver.
