Revista Axxis
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Gracias al diseño del arquitecto Cristian Castro Suárez, de Renueva Arquitectura —en colaboración con Colliers Colombia—, estas oficinas, ubicadas en el norte de Bogotá, pasaron de ser un espacio de 830 metros cuadrados de doble altura a un interior dinámico, flexible y contemporáneo, representativo de la cultura corporativa de la empresa que contiene.

Se trata de un ejemplo de cómo la arquitectura es capaz de potenciar el bienestar de los trabajadores, al tiempo que incentiva el intercambio y el encuentro, no solo entre los empleados sino con los visitantes. “Este proyecto se seleccionó mediante un concurso privado, gracias a que propone un gran espacio social detrás del vestíbulo de acceso. Las áreas sociales son el corazón de estas oficinas y la premisa que orienta el diseño”, afirma el arquitecto.

La apertura y la fluidez espacial caracterizan este espacio, cuya vocación es favorecer la comunicación. El mobiliario incorporado para este propósito es de corte urbano, afín a la estética cosmopolita de la empresa y a su propuesta de valor: “Las oficinas pertenecen a una multinacional española dedicada a la importación y distribución de equipos médicos, lo que implica procesos de capacitación constantes; de ahí que la creación de lugares adecuados para ello sea fundamental”, explica Castro.

Por otra parte, se aprovechó la doble altura para construir un mezzanine, donde ubicaron las dependencias que requieren mayor privacidad, lo que permite distribuir los espacios de manera lógica basada en la función.
La escalera que conduce hasta el mezzanine presenta un carácter escultórico: consiste en un volumen curvo revestido de negro, que acentúa su presencia y, a la vez, configura una suerte de umbral desde el cual se observa el paisaje urbano exterior. “Uno de los principios transversales a todo el proyecto es la no interrupción de las visuales del entorno. Procuramos siempre mantener la conexión visual con la ciudad, especialmente con los cerros orientales”.

El diseño de las oficinas
Otro elemento singular es la gradería o auditorio abierto, cuyo objetivo principal es ofrecer un lugar adecuado para las capacitaciones que da la empresa. Su tamaño le confiere una mayor jerarquía, enfatizando y delimitando sus funciones.

Aquí, sin embargo, surgió un reto relevante, pues su peso aumenta en proporción a su escala, y dado que se necesitaba un aforo suficiente, su tamaño y peso son significativos. “Encontrar una solución técnica apropiada, que permitiera sostener este gran elemento, fue lo más desafiante”, señala Cristian Castro.

Si bien no son el eje central del planteamiento, los módulos de trabajo sobresalen por el diseño del mobiliario: parejas de escritorios dispuestos uno frente al otro, componiendo pequeñas islas de cuatro personas, enriquecidas con materas altas habitadas por diversas plantas de interior. Los muebles dispuestos de ese modo no solo evitan la necesidad de divisiones internas, sino que favorecen el trabajo colaborativo.

Así mismo, la cafetería constituye un lugar de descanso y de encuentro —gracias a la incorporación de muebles compartidos en distintos formatos—: el uso de colores vibrantes, como el naranja y el azul, crea una atmósfera plena de energía y calidez.

A su vez, el sistema de iluminación responde a necesidades lumínicas específicas, aun cuando se prioriza la luz natural, que proviene de los grandes ventanales de la fachada. El cielorraso, que es en realidad la estructura de la placa, sostiene lámparas colgantes de diferentes tamaños y formas, según su ubicación —puestos de trabajo, zona social, cafetería, etc.— y la actividad que se realiza, ya que esto determina la cantidad y tipo de luz que se requiere.

Más allá de la eficiencia espacial, este proyecto potencia las relaciones interpersonales entre los trabajadores de la empresa, estimulando las sinergias y, sobre todo, impactando positivamente en la cultura corporativa.

Cinco puntos para destacar de este proyecto
1. El diseño se articula en torno a la creación de zonas sociales concebidas como soporte para las capacitaciones permanentes que ofrece la empresa.
2. Se aprovechó la doble altura para incorporar un mezzanine que ayuda a organizar y separar las áreas con requerimientos específicos de privacidad y concentración.
3. En las salas de reunión se implementó un sistema de paneles acústicos que garantiza la privacidad, aun cuando se insertan en una planta abierta.
4. La paleta cromática es vibrante, mientras que el mobiliario, elaborado en materiales cálidos como la madera, aporta equilibrio y confort al conjunto.
5. La vegetación atraviesa todos los espacios: cada módulo de trabajo integra materas con plantas naturales que cualifican el ambiente y refuerzan la sensación de bienestar.
