Las personas comenzaron a fusionar estilos en la década de los noventa, quizás impulsadas por la incertidumbre que acompañaba el cambio de milenio, lo que dio lugar a estéticas que desdibujaban las fronteras entre corrientes.

Así, en los espacios contemporáneos, objetos precolombinos, coloniales, modernos y posmodernos coexisten en una armonía sorprendente, creando un diálogo visual que refleja la complejidad de una época en transformación.

Más del diseño de esta época

Los escarceos entre lo moderno y lo clásico no cesaron, lo que resultó en la ausencia de una escuela definida durante las últimas décadas del siglo pasado; sin embargo, emergió una tendencia ecléctica, palpable en diversas manifestaciones artísticas, así como en el diseño y la decoración.

Este periodo se caracteriza por una inclinación hacia la experimentación, donde el “maximalismo” dio vida a interiores llamativos y vibrantes.
