El inicio del nuevo milenio, que se comenzó a reflejar en 2001, se caracterizó por una ruptura con las tendencias convencionales. Este fue el año de la identidad y de las fusiones auténticas; las “no tendencias” emergieron de una serie de evoluciones sociológicas y culturales que respondían a procesos anteriores, marcados por símbolos de estatus compartidos y una necesidad compulsiva de acumular. El verdadero ingreso al nuevo milenio llegó en 2001, de manera apacible y depurada.

La propuesta del diseño con inicios en el año 2001

Los espacios que se empezaron a proponer se convirtieron en refugios para respirar, vivir y disfrutar, distanciándose del ritmo frenético de una época agitada y efímera. Había que descubrir el encanto de esta nueva era, dejando atrás los ambientes que se asemejaban a exhibiciones de decoración.

Mezclar estilos se volvió algo permitido, siempre que todo resonara en el contexto de sus habitantes. Así, los lugares se poblaron de piezas atemporales, tanto en formas como en materiales, ya fueran nuevas o de épocas anteriores.
