La primera década del siglo XXI fue un territorio de transición para el diseño de piezas. Entre el año 2000 y 2010, los creadores se movieron entre la depuración formal heredada del modernismo, una creciente exploración material y el impacto progresivo de la tecnología en los procesos de diseño y fabricación.
En ese contexto surgieron piezas que hoy funcionan como documentos de época: bancos, sofás, sillas y objetos utilitarios que revelan cómo el diseño de autor respondió a un nuevo milenio, a sus posibilidades técnicas y a una forma distinta de entender el habitar contemporáneo.
Material animal
Jorge Lizarazo irrumpió en la escena del diseño de autor y en la exploración material con propuestas como la banca Mantis, una pieza en pergamino y madera sandé creada para Exporenso.

Líneas limpias
El minimalismo se evidencia con el icónico sofá retro, en cuero y aluminio, diseñado por Lucy Gilchrist para Zientte.

Nuevas curvas
En una década de diseño limpio y sencillo, materiales como las láminas de Corian, de la compañía DuPont, generaron un efecto curvo y diferente en la silla BC, de Luis Angarita y CD&I Associates.

Piezas en plata
A lo largo de las décadas, es habitual ver cómo los diseñadores recurren a épocas pasadas para reinventar sus estéticas. Este juego de té, de plata, creado por Argenta Orfebres, es un claro guiño al estilo art déco.

Impulso tecnológico
La innovación y la tecnología europeas, cada vez más visibles hacia finales de la primera década de los dos mil, resultaron decisivas para diseñadores como el colombiano Rodrigo Torres, quien tuvo acceso directo a estas herramientas en su trabajo para marcas como Domo Dinámica.

Dos miradas, un tiempo

Desde el minimalismo emblemático de la época hasta las reinterpretaciones del diseño contemporáneo de autor, los chaise longue de D+M, y de Guillermo Restrepo junto con Juan Carlos Vargas, revelan enfoques tan distintos como innovadores.

Diseño proyectado
Una de las firmas más representativas del diseño colombiano en esta década fue Proyecta, fundada por Cristina Michelsen, Marcia Vecchiato y María Teresa Piedrahíta, cuyo trabajo marcó un punto de referencia en la consolidación de una estética contemporánea local.

Estética industrial

Claudia Vallejo exploró diseños de autor coleccionable con esta banca en lámina de hierro y pintura electrostática.
