La vivienda, ubicada en Canadá, se despliega siguiendo la pendiente natural del terreno, creando un equilibrio entre encuentro e intimidad, mientras la luz, las texturas y el paisaje construyen una atmósfera en constante transformación.
Concebido por un equipo liderado por mujeres, este proyecto convierte una casa de huéspedes en un espacio donde la luz, el arte y los materiales auténticos construyen una experiencia de bienestar y contemplación.
Darío Rodríguez Arquitectos ha consolidado un lenguaje propio en el diseño de casas campestres, basado en la lectura precisa del lugar, la adaptación a las condiciones climáticas y el uso de tecnologías contemporáneas.
Esta casa ubicada en Muskoka, Canadá, es un espacio donde la naturaleza guía la arquitectura y la familia encuentra un lugar para vivir y crecer generación tras generación.
Esta es una casa que se pliega y despliega hacia el paisaje para insertar el cielo, las montañas y los árboles como ingredientes esenciales para la vida de sus propietarios.
El arquitecto de esta casa asegura que las características verdes de su diseño son las mismas que las de la buena arquitectura: buena iluminación, asoleación, reaprovechamiento de aguas lluvias y de la ventilación cruzada.
Con un mobiliario cálido y funcional, esta casa en Costa Brava, España es uno de los proyectos más destacados de la región gracias a la integración de la naturaleza en cada parte de este hogar ideal para el descanso en familia.
En una fuerte pendiente queda esta casa de campo de 401 m2, la cual se destaca por el sentido horizontal de sus espacios que se abren como miradores sobre el verde tropical de los Andes.