Revista Axxis
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En la vivienda latinoamericana, la cocina se suele agrupar con la zona de servicios: lavandería y, en muchos casos, habitación. Esta organización responde a una lógica heredada, que la relega a un lugar secundario y limita su relación con la vida cotidiana. Replantearla implica cuestionar esa división y entender que estos espacios pueden operar de otra manera.

En este apartamento ubicado en Chicó Alto, en Bogotá, la arquitecta Catalina de Guzmán propone una operación directa: integrar la antigua cocina y la lavandería para construir un solo espacio, amplio, continuo y habitable. La decisión no solo aumenta la superficie disponible, sino también redefine su uso. La cocina incorpora una isla central que además de funcionar como comedor auxiliar, se consolida como el punto de encuentro del ambiente.
El proyecto responde a una familia que encuentra en la cocina un sitio de permanencia. Su organización privilegia la eficiencia sin perder claridad, configurando un ambiente sereno y ordenado, donde cada elemento tiene una posición precisa.
La materialidad refuerza esa condición. Una paleta neutra, cálida y luminosa unifica el conjunto: muros en tonos suaves, puertas tipo shaker —marco más panel central— en acabado claro y un piso de madera natural, en patrón espina de pescado, que introduce ritmo sin romper la continuidad. Los mesones en granito claro aportan definición, mientras los herrajes y la grifería de bronce cepillado introducen acentos puntuales.

La luz natural, filtrada a través de una ventana continua sobre la zona de trabajo, termina de definir el carácter del espacio; en lo funcional, la cocina privilegia la cajonería profunda y los sistemas de almacenamiento integrados, organizando el uso desde la proximidad. Aquí, este lugar deja de ser parte del módulo de servicios para convertirse en un área central que determina la vida doméstica.
Nos encanta de esta cocina
1. La mezcla de tonos claros con el piso de madera, dispuesto en espina de pescado, decisión que genera amplitud visual y un ambiente calmado.
2. Esta cocina rompe con la convención de estar asociada a la zona de ropas para ganar espacio y convertirse en un lugar de encuentro familiar.
3. La isla cumple una doble función: servir de superficie de trabajo y de comedor auxiliar.
