Revista Axxis
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El cliente le presentó a la firma encarga Tunicate un proyecto, ya parcialmente desarrollado, para la reconstrucción de una villa funcionalista de 1937-1938, obra de los arquitectos Arnošt Mühlstein y Victor Fürth. El edificio se había conservado casi intacto hasta 1994, cuando se sometió a una renovación parcial. Tras el año 2000, la casa sufrió graves daños por un incendio y permaneció abandonada durante varios años.

La forma exterior de la reforma ya estaba definida en sus volúmenes básicos, pero el diseño interior requería una nueva interpretación que respondiera a los estándares de vida contemporáneos y a las especificaciones más precisas del cliente. No concebimos la casa como una reliquia histórica, sino como una estructura viva capaz de adaptarse a un estilo de vida contemporáneo sin perder su identidad.

El diseño de la casa
Hacia la calle, la casa se comporta de forma bastante cerrada: las pequeñas ventanas de la fachada de entrada crean una sensación de protección frente al bullicio circundante. Esto hace que el momento de entrada sea aún más impactante: tras atravesar el vestíbulo, el recibidor se abre, conectándose visualmente con la sala de estar y dirigiendo la mirada hacia un amplio panorama de Praga enmarcado por una ventana horizontal de nueva creación en el comedor y la sala de estar.

La firma quería acentuar conscientemente este principio de cierre hacia la calle y apertura hacia el jardín. Al mismo tiempo, buscaron un equilibrio entre la apertura del recibidor a las vistas y la posibilidad de separarlo para proteger el espacio habitable de miradas indiscretas. Encontraron la solución en una mampara corredera de finas lamas de madera.

Además, el concepto espacial sigue la lógica de la casa original. La planta baja se concibe como una zona social abierta, la planta superior forma un nivel de vida íntimo y el sótano combina funciones técnicas y habitables. El objetivo era conectar las habitaciones en unidades funcionales más grandes y buscar relaciones espaciales que hicieran que la composición resultante se sintiera natural.

La reconstrucción también se realizó teniendo en cuenta una serie de condiciones dadas que no se podían modificar. Los diferentes niveles de planta y la articulación de la estructura no se convirtieron así en un obstáculo, sino en un punto de partida para el diseño, al que el interior responde con naturalidad.

Un ejemplo notable fue la unificación formal y material de la escalera articulada original con las nuevas intervenciones estructurales. Los nuevos elementos se diseñaron para integrarse de forma natural con el carácter de la estructura existente y no interrumpir la continuidad del espacio.

El concepto material se basa en la racionalidad original del edificio. Los elementos de hormigón visto y los acabados minerales subrayan la austeridad del espacio, mientras que los suelos de roble en las plantas de estar aportan la calma necesaria. El interior trabaja con una paleta de materiales sobria que favorece una sensación de tranquilidad y cohesión.

Las chimeneas se convirtieron en un elemento central del diseño interior. Una se ubica en la planta baja, donde articula de forma natural la relación entre la sala de estar y el comedor; la otra se encuentra en la planta superior. Ambas se complementan con esbeltas estructuras metálicas que se adaptan a las proporciones del espacio. Su revestimiento de cobre patinado, obra de DURO DESIGN, les confiere un carácter exento, casi escultórico, y refuerza su función como elementos expresivos dentro del interior.
