Revista Axxis
Getting your Trinity Audio player ready... |
La arquitectura del restaurante Dolores se basó en construir una atmósfera capaz de permanecer en la memoria. Detrás del proyecto están Leonardo Marín y Paula Harker, socios fundadores que entendieron el diseño como una parte esencial de la propuesta gastronómica.

Desde el inicio, el restaurante se imaginó como un lugar donde la experiencia comienza mucho antes de que llegue el primer plato a la mesa. La intención era crear un espacio que transmitiera cercanía, elegancia y una sensación genuina de bienvenida.

“Quisimos transmitir una sensación de acogida. Dolores nace de un recuerdo personal: mi abuela, quien inspiró el nombre del restaurante. Más que diseñar un lugar para comer, queríamos crear un espacio que evocara la sensación de llegar a una casa donde cada detalle ha sido pensado para recibirte con generosidad, elegancia y calidez”, comenta Marín.
Esa premisa se traduce en un proyecto donde la arquitectura interior se convierte en una extensión natural de la hospitalidad. El espacio construye un relato espacial basado en la sutileza.

“El proyecto se desarrolla bajo la idea de un viaje por Europa a través de la gastronomía, pero interpretado desde una mirada contemporánea. Nos interesaba alejarnos de los clichés decorativos asociados a cada país y construir un lenguaje propio que sugiriera cultura, historia y tradición sin caer en la literalidad”, dice.

De este modo, se buscó crear un ambiente elegante, confortable y sereno, basado en la armonía de las proporciones, la riqueza táctil de los materiales y una atmósfera íntima que favorezca la conversación y el disfrute pausado.
El diseño es una apuesta por la sofisticación discreta, donde cada elemento cumple una función y contribuye a una sensación de equilibrio y calma.
Detalles del diseño del restaurante
Las referencias para diseñar el espacio, provienen de varios lugares, por ejemplo, los cafés parisinos, las bibliotecas privadas europeas, los hoteles clásicos del continente y ciertas residencias burguesas donde la conversación ocupa un lugar central.

También existe una influencia importante del concepto de quiet luxury, donde el valor está en la calidad de los materiales, las proporciones y los detalles, más que en elementos llamativos.
Materiales implementados en la obra
En este proyecto, cada superficie fue elegida para transmitir una sensación de permanencia y autenticidad, reforzando el carácter íntimo del lugar. Como material protagonista está la madera, que aporta la sensación doméstica, cálida y de permanencia. Usada en revestimientos, mobiliario y elementos arquitectónicos que generan continuidad.

Asimismo, los espacios se complementan con piedra natural, textiles de tacto cálido e iluminación indirecta. Por otro lado, esta búsqueda de singularidad también se refleja en el trabajo artesanal que da forma a gran parte del restaurante.
En lugar de recurrir a soluciones prefabricadas, el proyecto apostó por piezas desarrolladas específicamente para el espacio — bibliotecas, mesas, barras, luminarias decorativas y varios detalles de carpintería — fortaleciendo su identidad y carácter.

“Creo que lo más memorable de Dolores es que no busca impresionar de manera inmediata; busca permanecer en la memoria. Su diseño está construido desde la atmósfera más que desde el espectáculo”, añade. “Es un espacio que combina la elegancia de Europa con la calidez de una casa latinoamericana. Esa dualidad entre sofisticación y cercanía es, probablemente, lo que mejor define su identidad”.

