Revista Axxis
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La arquitectura de la hospitalidad atraviesa un momento de redefinición. El turismo que regresó con fuerza a Colombia después de la pandemia no llegó solo, trajo consigo nuevas formas de habitar temporalmente las capitales del país.

El trabajo remoto, los viajes extendidos y la movilidad por proyectos generaron una demanda que no encaja ni en el hotel tradicional ni en el apartamento de alquiler informal. Kubik Living 8i8, diseñado y promovido por la firma bogotana Kubik, llegó para ocupar ese espacio intermedio con precisión: no es un hotel ni una vivienda convencional. Es un edificio concebido desde la flexibilidad como principio operativo.

El proyecto se implanta en el corazón del parque El Virrey, en uno de los corredores residenciales más consolidados de Bogotá. Desde la calle, el edificio se presenta como una torre de diez pisos revestida de ladrillo claro, con balcones repetidos a lo largo de la fachada y jardineras integradas que prolongan la vegetación del parque hacia la envolvente de Living 8i8.

La cubierta remata con una terraza verde y árboles que se recortan sobre el cielo. El volumen es contenido, casi convencional en su expresión urbana. Nada en el exterior anuncia la complejidad del sistema que organiza el interior.
Esa tensión entre apariencia y funcionamiento es, precisamente, la apuesta del proyecto. La firma llama a su modelo flux living: un sistema de alojamiento que usa la flexibilidad espacial para adaptarse a distintos usuarios y, eventualmente, a diversos mercados. El mecanismo central es el sistema lock-off, una serie de puertas que permiten anexar o independizar alcobas según la necesidad.
Una unidad base puede funcionar como estudio para un viajero solo o una pareja, o conectarse con módulos adicionales para alojar a una familia completa. La adición no altera la estructura; opera sobre la distribución mediante conexiones estratégicamente ubicadas que reconfiguran el límite entre unidades.

Esta lógica, usada habitualmente para sumarle una alcoba a una suite hotelera, tiene en este proyecto una consecuencia que va más allá de la ocupación inmediata. En un mercado en el que el turismo se puede contraer, el mismo sistema que permite ampliar o reducir unidades también facilita la reconversión del edificio en vivienda residencial permanente.
Detalles del diseño del proyecto
Las áreas generosas de cada unidad —que parten desde los 60 metros cuadrados y crecen con cada módulo añadido— y la altura libre de 2,85 metros entre piso y placa garantizan condiciones habitacionales que funcionan con independencia del modelo de operación. El edificio no está atado a un solo uso; está concebido para resistir el cambio.
La estructura en concreto refuerza esa durabilidad. El sistema portante combina losas macizas con vigas profundas que eliminan los casetones y permiten voladizos amplios hacia la fachada, además de una mayor altura libre en los espacios.

La placa vista en los interiores de las unidades no es un gesto estético aislado, sino la consecuencia directa de esa decisión estructural, que deja al descubierto la rugosidad del concreto fundido como acabado de cielo. Sobre ese techo mineral, el interiorismo despliega una paleta de madera, tonos taupé y verde olivo que remiten a la vegetación de los páramos colombianos. No como referencia literal, sino como temperatura cromática: una gama baja en contraste, cálida en iluminación, que construye un ambiente recogido dentro de las unidades.

La cocina integrada, el módulo de estanterías abiertas y el panel de madera que ancla la televisión al muro componen un sistema de mobiliario fijo que define las zonas sin fragmentar el espacio.
Los baños, revestidos con enchape vertical verde y equipados con lavamanos de mármol blanco y espejos circulares retroiluminados, sostienen la paleta del proyecto sin recurrir a acabados de lujo obvio. La iluminación en todas las unidades opera con temperatura cálida —entre 2.700 y 3.000 kelvin—, lo que refuerza la condición acogedora del conjunto.

Las zonas comunes anclan el edificio al lugar. En el primer piso, la Bagatelle funciona como lobby extendido hacia la calle: un espacio amplio con piso de piedra clara, madera en el cielo, vegetación abundante y luminarias tejidas de geometrías curvas que cuelgan a distintas alturas.
El mobiliario es una mezcla de sofás corridos, sillas tapizadas en verde y mesas de madera natural, en una disposición que oscila entre el café de barrio y el lounge de hotel boutique. Las instalaciones quedan a la vista en el cielo del primer piso —tuberías, ductos, riel de iluminación—, integradas al sistema de listones de madera que ordena el plano superior sin ocultarlo.

En el último nivel, el Atelier ofrece espacios para el trabajo con vistas hacia la ciudad, cerrando verticalmente el programa con un área que complementa el perfil del usuario que el edificio persigue, aquel que trabaja desde donde vive, o vive desde donde trabaja.
Kubik no es únicamente la firma que diseñó el edificio. Es también su promotor y operador, lo que explica la coherencia entre la arquitectura, el interiorismo y el modelo de negocio. Flux living no es un nombre de marca superpuesto a un producto convencional; es la lógica que determina cada decisión del proyecto, desde la modulación estructural hasta la temperatura de la luz.

En ese sentido, Kubik Living 8i8 no es solo un edificio bien diseñado, sino también el prototipo construido de un sistema replicable. La arquitectura como plataforma y la flexibilidad no como valor moderno abstracto, sino como herramienta concreta que define plantas, secciones, acabados y viabilidad en el tiempo.
Cinco puntos para destacar de este edificio
1. El sistema lock-off permite anexar o independizar alcobas mediante puertas, adaptando cada unidad desde un estudio individual hasta una suite familiar, sin modificar la estructura.
2. La combinación de losas macizas y vigas profundas elimina los casetones, genera voladizos hacia la fachada y deja la placa de concreto vista como acabado interior de cielorraso.
3. La paleta cromática del interiorismo —verde olivo, taupé y madera clara— construye una temperatura visual que referencia los páramos colombianos sin ilustrarlos literalmente.
4. La Bagatelle en el primer piso opera como umbral entre el parque y el edificio: lobby, café y espacio de permanencia, integrados en un solo recinto abierto a la vida urbana.
5. El modelo flux living convierte el edificio en un activo adaptable: diseñado para alquiler de corta y mediana estancia, se puede reconvertir a vivienda residencial permanente sin intervención estructural.
