Revista Axxis
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El baño social tiene una condición que pocos espacios de servicio logran: se puede mostrar. Aunque es un área de servicio, es también —y sobre todo en nuestra cultura— un lugar para los visitantes, un pequeño manifiesto de quienes somos. En esta casa, situada en la Pradera de Potosí (Bogotá), el arquitecto Libardo Mora, director de DosM Ingeniería y Arquitectura, diseñó este ambiente para desdibujar su condición simplemente utilitaria y ponerlo a otro nivel.

Con esta operación se busca repensar el papel que desempeñan los elementos típicos de un baño social —lavamanos, sanitario y espejo—. El sanitario está oculto detrás de la puerta; el lavamanos desaparece dentro de un mueble de madera que lo contiene sin exponerlo, y el espejo, de gran formato, está ubicado sobre el muro lateral, no sobre el lavamanos.
Esa sola decisión rompe la lectura convencional de esta área; sin el reflejo directo sobre el mesón, el espejo amplifica el espacio y pierde su connotación de accesorio de aseo. El sitio se duplica visualmente y se percibe como una estancia más.
Los materiales acompañan esa intención desde el suelo. Piso de madera estructurada y muros pintados con esmalte dorado sobre pañete construyen un ambiente cálido y continuo. Un tragaluz sobre el lavamanos introduce luz natural cenital, que recorre el espacio sin deslumbrar.

Las lámparas del diseñador británico Tom Dixon, con su geometría facetada, refuerzan la atmósfera sin competir con la obra de arte de Emilia Osorio ni con la pieza escultórica de Hugo Zapata que está sobre el mesón. Aquí el baño resuelve su función, pero al mismo tiempo la trasciende.
Nos encanta de este baño
1. La decisión de ubicar el espejo en el muro lateral, un gesto que despoja al baño de su imagen más convencional y lo convierte en una estancia que puede permanecer con la puerta abierta.
2. El sanitario está oculto detrás de la puerta y el lavamanos se halla dentro de un mueble de madera, eliminando los elementos que definen visualmente un baño.
3. Las obras de Emilia Osorio y Hugo Zapata no decoran el espacio; lo anclan a una colección y lo elevan a la categoría de galería doméstica.
