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Revista Axxis
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ZOLAND Emei Resort es una casa de montaña boutique diseñado por la firma Studio J. Bridgland. El proyecto transforma una serie de estructuras en ruinas en un santuario que se funde armoniosamente con el paisaje boscoso, invitando a los huéspedes a reconectar con la naturaleza y consigo mismos.

La arquitectura se inspira en el terreno y el patrimonio cultural del lugar. Los edificios se disponen en una composición escalonada, similar a la de un pueblo, que evoca las viviendas de piedra enclavadas en la ladera. Los tejados a dos aguas tradicionales y los aleros profundos se reinterpretan con una sensibilidad contemporánea, uniendo pasado y presente.

Con su enfoque que prioriza el paisaje, una paleta de materiales sobria y una integración de tradición y modernidad, ZOLAND Emei Resort se concibe no solo como un hotel, sino como un lugar apartado: un entorno que invita a la reflexión, la calma y un diálogo renovado entre las personas y la tierra.

El diseño de la casa
En la entrada, la fachada está formada por hormigón texturizado cincelado a mano, cuya textura natural confiere a la arquitectura una sensación de permanencia. Esta superficie artesanal crea una inmediata sensación de autenticidad material y atemporalidad.

El patio central sirve como núcleo social del complejo, un espacio abierto al exterior donde la naturaleza y la arquitectura convergen con el majestuoso telón de fondo de la montaña. En su centro se alza un antiguo árbol Zhennan, rodeado por un estanque reflectante. Como el árbol más antiguo y alto del valle, se convierte en un guardián silencioso, anclando la experiencia en la historia y la continuidad.

Definido por amplios ventanales que van del suelo al techo, este espacio espiritual disuelve la frontera entre el interior y el exterior. El resultado es un diálogo inmersivo con el bosque, que fomenta la quietud y la apertura al entorno.

El comedor refleja la fusión de la artesanía local y una estructura refinada. Exteriormente, el techo está revestido con tejas grises tradicionales de Leshan; interiormente, una estructura de cedro se extiende por el techo con calidez y ritmo. Las paredes de piedra de esquisto procedente del monte Emei integran el espacio en su contexto geológico.
Detalles de la arquitectura



En esta casa, la filosofía de diseño se guía por la idea del ritmo pausado: un retiro consciente lejos de las distracciones. A través de una planificación centrada en el paisaje y un lenguaje arquitectónico sereno y discreto, el resort invita a los huéspedes a bajar el ritmo, observar su entorno y reconectar consigo mismos.