|
Revista Axxis
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Ubicado en lo alto de una torre residencial en Taipéi, The Sculpted Penthouse transforma una residencia dúplex de 230 m², incluyendo su terraza, en un hogar sereno y continuo. En lugar de concebir el apartamento como una serie de habitaciones, la firma Peny Hsieh Interiors ideó el interior como un único entorno esculpido, moldeado por la luz, el movimiento y la continuidad de los materiales.

El apartamento original no se comportaba como un ático. Sus techos eran bajos, la distribución fragmentada, la luz natural llegaba a las habitaciones de forma desigual y la terraza, a pesar de su ubicación sobre la ciudad, permanecía expuesta y poco utilizada. Tendiendo en cuenta esto, el proyecto comenzó abordando directamente estas limitaciones, sin ocultarlas tras la decoración.

La respuesta de la firma fue suavizar la geometría de la vivienda. Paredes, techos y transiciones se concibieron como parte de un mismo gesto arquitectónico, reduciendo las interrupciones visuales y creando un ritmo más pausado entre los espacios.

El nuevo diseño del apartamento
Un cálido acabado mineral recubre las superficies principales, aportando al interior una atmósfera táctil y acogedora. Junto con un suelo gris sin juntas, la paleta de materiales ayuda a conectar los dos niveles y permite que las zonas de estar, comedor y cocina fluyan sin divisiones rígidas.

En el centro del dúplex, la escalera se convierte en el elemento espacial principal. Su forma curva conecta las dos plantas, a la vez que guía el movimiento, las vistas y la luz a través de la vivienda. Aquí, los peldaños redondeados de madera se elevan desde una base esculpida hacia un óculo circular de cristal en la parte superior, permitiendo que la luz natural penetre más en el interior y creando una conexión visual entre los niveles superior e inferior.

El óculo confiere al apartamento un centro definido. A su alrededor, la vivienda se abre y se articula. Permite que la planta superior permanezca conectada con los espacios inferiores, al tiempo que otorga a la escalera una sensación de calma vertical dentro de una estructura compacta.

Asimismo, la terraza se transformó en un espacio integrado a la vida cotidiana, en lugar de un lugar de uso ocasional. Una pérgola ligera filtra el resplandor y el calor, lo que permite disfrutar de la zona durante todo el día. El mobiliario bajo de exterior mantiene un ambiente informal y relajado.

En la planta superior, las zonas privadas se distribuyen alrededor del óculo. Un salón íntimo, una suite principal y dos baños mantienen la misma estética sobria. El baño principal presenta tonos claros y un estilo sobrio, mientras que el baño de invitados ofrece un ambiente más oscuro e íntimo. En toda la residencia, el mobiliario y la iluminación se seleccionaron para realzar la arquitectura, en lugar de desviar la atención de ella.

El lenguaje material del proyecto se mantiene deliberadamente limitado: superficies minerales, madera, tonos apagados y transiciones suaves. La intención no era crear contraste, sino lograr que la vivienda se sintiera coherente, habitada y cuidadosamente estructurada.

Esta obra recibió el premio Architizer A+Awards 2026 como ganador del jurado en la categoría de Interiores Residenciales (menos de 279 m²). Este galardón reconoce proyectos seleccionados por un jurado internacional de arquitectura, diseño, medios de comunicación e industrias creativas.

Para Peny Hsieh Interiors, el proyecto refleja una forma de trabajar que parte del estado actual de la vivienda. El estudio busca la lógica espacial ya presente en el proyecto y la transforma en un entorno habitable más equilibrado, funcional y propicio para la contemplación.