Una cocina entre dos tiempos: el proyecto en Bogotá que transforma la memoria del pasado

Habitar es también construir una memoria. La vida y el tiempo se acumulan en los lugares cotidianos. De eso habla esta cocina, en cuyo diseño se descubre el feliz encuentro entre el pasado y el presente.

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Los espacios cotidianos, como la cocina, constituyen el estilo de vida en estado puro; describen nuestra visión del mundo y recogen la memoria familiar y personal. Por eso escogemos los objetos con los que convivimos diariamente, o bien, delegamos esa tarea en profesionales capaces de interpretar aquello que nos define. 

Diseño cocina
Una cocina entre dos tiempos: el proyecto en Bogotá que transforma la memoria del pasado

Esta cocina pertenece a este último grupo: forma parte de un proyecto más amplio en el que el estudio Cabida Arquitectura, liderado por los arquitectos Diana Lancheros y Óscar González, remodeló un antiguo apartamento en el barrio La Soledad (Bogotá), contiguo al convento Nuestra Señora de los Milagros, catalogado como patrimonio histórico material. 

“El inmueble, que responde a unas estructuras sociales de otra época, presentaba exceso de área en la actualidad, por lo cual nos encargamos de dividirlo en dos apartamentos independientes. Esta cocina se encuentra en uno de ellos”, explican los arquitectos. 

El diseño de la cocina

La intervención se basó en la lectura consciente del significado del espacio doméstico, cuya materialidad está atravesada por la historia y memoria de cada familia. En ese sentido, resulta particularmente interesante que una de las referencias más importantes del proyecto no se halla en el ámbito disciplinar, sino en fuentes literarias. En busca del tiempo perdido, obra culmen del escritor Marcel Proust, inspiró el diseño en cuanto a la comprensión del significado de habitar y su relación con el tiempo. 

“A partir de la lectura de Proust, y luego de Walter Benjamin, que lo interpreta, procuramos que la cocina —y, por supuesto, las otras estancias de ambos apartamentos— dialogaran con el pasado sin renunciar al presente”, explican.

¿Cómo se materializa esa mirada sensible sobre la domesticidad? Mediante el recuerdo que trae a la memoria un olor, un sonido, un objeto de uso cotidiano; con todo, esos elementos no pretenden transmitir la nostalgia del pasado, sino preservarlo por medio de la belleza del presente. 

Una cocina entre dos tiempos: el proyecto en bogotá que transforma la memoria del pasado
Una cocina entre dos tiempos: el proyecto en Bogotá que transforma la memoria del pasado

Así, la selección de los materiales y de la paleta de colores es deudora de la historia y, a la vez, partícipe de las memorias futuras. Ninguna elección es producto de la arbitrariedad o del frívolo “se está usando”, sino del respeto por los valores históricos y la vida familiar de sus habitantes.

De esto también dan cuenta la geometría precisa y los muebles bajos color terracota y de acabado mate, cuya calidez remite a la arcilla y a los pigmentos tradicionales de Bogotá, al tiempo que contrastan con la neutralidad del mesón y el blanco de las paredes. 

El tiempo perdido al que alude Proust, Cabida lo halló en la configuración espacial y los aspectos formales del apartamento original, haciendo que ahora sean dos tiempos, pasado y presente, unidos por el hilo rojo del habitar. 

De la propuesta nos encanta:

1. La capacidad de armonizar elementos singulares que guardan una estrecha relación con la historia y la memoria personal y familiar.

2. El uso de tonos cálidos y el contraste entre texturas lisas y rugosas son complementarios entre sí.

3. A diferencia de otras firmas de arquitectura, las fuentes de inspiración de Cabida provienen de otras ramas del conocimiento, como la literatura y la filosofía. 

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