Revista Axxis
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Hay proyectos residenciales en los que, desde un principio, se sabe que la cocina será la protagonista. Este es uno de ellos. La familia para la que se realizó no solo disfruta cocinar, sino también reunirse en torno a esta actividad. El arquitecto encargado, Daniel Vargas, lo comprendió y potenció situándola en medio de la sala y el comedor. “Es más que una parte integral de la zona social; es un estructurador espacial y el corazón de la vida familiar”, afirma Vargas.

Lo anterior se desprende de una sola premisa: mientras se está cocinando, la conversación en la sala continúa y, simultáneamente, es posible disponer la mesa del comedor. Estas dinámicas se despliegan en el primer nivel de la vivienda, lo que permite crear una suerte de recorrido o secuencia espacial cuyo punto intermedio —y a la vez más importante— es la cocina.
La isla expresa esa intención: “Ubiqué la estufa con el fin de acentuar el sentido del hogar, que proviene de la imagen del fuego”, explica. Adicionalmente, dispuso una barra para que la conversación y el alimento se puedan extender a ese único espacio, sin necesidad de desplazarse hasta el comedor o la sala.
Detalles del diseño
Un aspecto que se destaca del diseño de la barra es su revestimiento de piedra, que desciende hasta el piso en ambos extremos y transmite la sensación de ser un monolito en lugar de un mueble. Se trata de resignificar una pieza funcional en un objeto con valores estéticos análogos a su sentido simbólico (concepto de hogar-hoguera).

Sin embargo, esta decisión implica una solución técnica adecuada, que en este caso consistió en la búsqueda de un sistema invisible: “Incorporamos una Invisacook, de inducción, oculta bajo el mesón, y una estufa de gas con los quemadores empotrados directamente en la piedra. El resultado es una superficie continua, sin nada montado encima”, comenta.

En cuanto a la materialidad, los contrastes son esenciales. La combinación de una paleta sobria con la calidez de la madera compone un ambiente plácido y acogedor, donde cada elemento contribuye a reforzar la vocación del espacio. Esta cocina demuestra que el diseño no solo resuelve una función, sino que también es capaz de articular experiencias alrededor del hogar.
Nos encanta de esta propuesta
1. La cocina, ubicada en el centro de la zona social para articular sala y comedor, revela físicamente su condición protagónica.
2. El monolito de piedra es a la vez la barra de la cocina, donde se preparan los alimentos y se reúne la familia.
3. El contraste de materiales configura una atmósfera cálida y serena.
