Revista Axxis
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Como parte de un ambicioso proyecto de renovación, esta suite, que ocupa las dos últimas plantas de un edificio histórico en el Viejo Puerto de Montreal, se ha transformado en un apartamento donde la modernidad y el patrimonio arquitectónico convergen armoniosamente. El objetivo era resaltar los elementos estructurales originales, integrando a la vez volúmenes y materiales contemporáneos.

Diseñada para servir como residencia para clientes que han vivido en el extranjero y viajado por el mundo, la suite está concebida para cobrar vida con objetos, muebles y obras de arte de diversos estilos, creando un ambiente con una estética singular.

Uno de los primeros pasos de este proyecto, por la firma MU Architecture, fue realzar los muros de piedra y los elementos de madera que reflejan la historia del edificio. Estos materiales nobles fueron limpiados, rejuntados y lijados para restaurar sus texturas y resaltar su carácter natural y auténtico. Los muros de piedra aportan una calidez atemporal que combina a la perfección con los elementos modernos integrados en el diseño, creando un contraste llamativo y un ambiente acogedor.
La cocina como elemento destacado del apartamento
En el corazón de la suite, la cocina destaca por su diseño audaz. Concebida como el punto focal del espacio, cuenta con gabinetes de cobre, cuyos tonos anaranjados contrastan elegantemente con las paredes de piedra del edificio. Esta elección de materiales crea un fascinante juego visual, enfatizando los cálidos tonos del cobre y realzando el ambiente general.

Las encimeras de acero inoxidable añaden un toque de modernidad y brillo, aportando luminosidad y refinamiento al espacio. La cocina se centra en una isla de gran tamaño, mientras que la encimera se extiende longitudinalmente hacia la ventana, siguiendo el marcado ángulo de la pared de piedra. Los electrodomésticos principales y el almacenamiento se han integrado hábilmente en un largo módulo de gabinetes lacados en blanco.

De este modo, la cocina se convierte no solo en un espacio funcional, sino también en un verdadero centro de arte culinario, donde cada detalle ha sido cuidadosamente diseñado para dejar una impresión duradera.

La planta principal del loft se diseñó con un concepto abierto, lo que favorece una fluidez perfecta entre los diferentes espacios. El comedor, la sala de estar y el despacho están sutilmente separados por una pared con grandes puertas correderas y un aparador, lo que permite una circulación fluida a la vez que se mantiene cierta privacidad.

La sala de estar, con ventanas con vistas al Puerto Viejo, es un verdadero oasis de paz, bañado en luz natural. El rincón del despacho es flexible y puede transformarse en un dormitorio de invitados, ofreciendo así la máxima versatilidad en la distribución de la suite.
Materiales excepcionales y una arquitectura elegante
Los suelos, completamente renovados y nivelados, están cubiertos con tablones de roble de gran tamaño, de 60 cm de ancho y 4,9 metros de largo. Estas imponentes tablas de madera aportan una sensación de grandeza y continuidad, a la vez que realzan la elegancia y la calidez del espacio.

La elección de este noble material complementa a la perfección el carácter histórico del proyecto, añadiendo originalidad gracias a sus proporciones, sin perder de vista la esencia del lugar.
La escalera que conecta los dos niveles del loft fue diseñada como una pieza central escultórica. Compuesta por una estructura de metal negro y escalones de madera teñidos a juego, se despliega como una cinta, aportando ligereza y fluidez al diseño general.

Esta solución arquitectónica, funcional y estética a la vez, plasma a la perfección el espíritu del proyecto, fusionando el diseño contemporáneo con el respeto por la arquitectura original. La elegante escalera da acceso al ático, ahora rediseñado y destinado a los dormitorios.
El dormitorio principal, con vestidor y un espacioso baño con paredes de cristal, fue diseñado para evocar el lujo de una suite de hotel boutique. Ubicado en el lado oeste, se abre a una pequeña terraza privada renovada con mejor iluminación y vistas exteriores mejoradas.

Una segunda suite, con un baño de doble altura con vistas al comedor, se ubica en el lado este. Este baño, de líneas geométricas llamativas, se inunda de luz a través de una pared de vidrio esmerilado que se abre al comedor, creando un elemento luminoso y llamativo.

La renovación de este apartamento en el Viejo Puerto de Montreal demuestra a la perfección cómo la arquitectura puede fusionar tradición y modernidad. Cada elemento de diseño, desde las paredes de piedra hasta los gabinetes de cobre, ha sido cuidadosamente elaborado para crear armonía visual y, al mismo tiempo, honrar la historia del edificio.
Así, la suite 305 se convierte en un verdadero espacio habitable, donde la comodidad, la funcionalidad y la estética se unen para ofrecer a sus residentes una experiencia única.
