Revista Axxis
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La arquitecta Catalina Patiño conjuga su trabajo con la docencia y la joyería. Esta antioqueña, egresada de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), con especialización en Arquitecturas Complejas por la Universidad de Alicante (España) y un diplomado en Actualización Crítica y Preparación Investigativa por la UPB de Medellín, ha realizado diversos proyectos públicos, entre los que se destaca la nueva sede del Museo de Arte Moderno de Medellín, hecho junto con la arquitecta Viviana Peña (en CtrlG). En 2015 fundó CÂPÂ Arquitectura, estudio ubicado en Medellín que codirige con el arquitecto Juan Pablo Ramos.

¿Existe alguna característica recurrente, ya sea espacial, material o formal, en sus proyectos?
En nuestros proyectos buscamos que exista una idea de modularidad que permita crecer en el tiempo y que, a su vez, se pueda adaptar a diferentes situaciones, como la topografía o un presupuesto. Esta lógica nos permite desarrollar fachadas extensas que generan diversas aproximaciones al entorno y que, al mismo tiempo, consolidan patios y relaciones interiores-exteriores más ricas.
Para usted, ¿qué material o técnica local en nuestro contexto tiene el mayor potencial para construir un sentido de identidad colombiana por medio del diseño o la arquitectura?
Hace poco escribí un texto titulado “¿De qué estamos hablando los arquitectos en Colombia?”, publicado en Veredes, en el que reflexiono sobre cómo las fibras vegetales y los saberes artesanales han sido fundamentales en la construcción de identidad en el país. En Colombia, varias comunidades utilizan hojas, tallos y raíces de múltiples especies para desarrollar tejidos, cestería y objetos que forman parte de la vida cotidiana.

Un ejemplo que me interesa especialmente es el de los wayús y sus kaanás: un lenguaje tejido en el que se interpretan y abstraen elementos del entorno para crear composiciones geométricas que se repiten. Esta lógica de repetición, variación y significado se podría trasladar a la arquitectura.
No solo la artesanía define nuestra identidad material; también lo hacen oficios, como el del ladrillo. En Colombia existen grandes artesanos que disponen cada pieza manualmente y que, a partir de pequeñas rotaciones, generan texturas, vacíos y ritmos en las superficies; la cocción y el tipo de tierra determinan su color, su densidad y su porosidad. En ese sentido, referentes como Rogelio Salmona, en proyectos como las Torres del Parque, en Bogotá, evidencian de qué manera un material local puede alcanzar una dimensión arquitectónica excepcional.

La pregunta que deberíamos hacernos es cómo llevar esta riqueza natural y tradicional a la arquitectura contemporánea. Esto implica tener una mirada cercana al entorno, comprender los saberes de la comunidad y, a partir de ahí, amplificar esas lógicas. ¿Es posible pensar una fachada como un tejido?

En el trópico convivimos con contrastes: épocas de lluvia y sequía, variaciones térmicas entre la montaña y el mar. La arquitectura debe responder a estas condiciones y, a la vez, entender el entorno como una combinación de paisaje, comunidad y clima. Desde ahí, es posible construir una simbiosis que se traduzca en decisiones como abrir calados: perforar superficies para permitir la ventilación, pero también para expresar patrones e identidades vinculadas a un lugar.
¿Qué intereses o búsquedas particulares exploraron en su más reciente proyecto?
En CÂPÂ, nuestro proyecto más reciente se desarrolló completamente en madera. Junto con Juan Pablo, mi socio, hemos explorado la madera de nuestra región, entendiendo sus posibilidades dentro de la arquitectura. Nos hemos preguntado cómo se comporta en la intemperie y de qué modo la podemos trabajar como un sistema de tejido.

Creo que, como lo mencionaba con anterioridad, tener una aproximación consciente al entorno y trabajar con él nos permite desarrollar una arquitectura profundamente ligada a este lugar.
Más allá de lo visual, ¿qué experiencia sensorial o emocional quiere causar con su trabajo?
Me interesa proponer otras maneras de habitar con nuestras obras. Me atrae la idea de cuestionar ciertas nociones establecidas y abrir otras posibilidades. Para esto, es necesario contar con herramientas que nos permitan explorar nuevas formas de relación con el espacio.

Siento que la artesanía debería permear más la arquitectura, así como la riqueza del trópico debería influir con mayor fuerza en nuestras ideas.

¿Cuáles son sus influencias?
Izaskun Chinchilla, Heatherwick y Frida Escobedo.
