Revista Axxis
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Maleza Jardín es un estudio de Medellín en el que la arquitectura del paisaje se entiende como un sistema vivo habitable y no como un hecho simplemente ornamental. Su trabajo gira en torno a las relaciones estéticas y ecosistémicas entre las personas y el paisaje, mediante obras que acompañan ambientes domésticos, edificios institucionales y proyectos de espacio público.
AXXIS conversó con las arquitectas que lideran este estudio, quienes hablaron de su manera de abordar los proyectos, de las características de estos, de los materiales que utilizan, de las influencias que han tenido y de los intereses que exploran en sus obras.
¿Existe alguna característica recurrente, ya sea espacial, material o formal, en sus proyectos?
Más que una característica recurrente material o formal, tenemos una metodología de trabajo coherente, la cual replicamos sin importar la tipología y escala. Consiste en comenzar con una lectura exhaustiva del contexto y el emplazamiento en términos ecosistémicos, biofísicos y sociales.
Nos interesa conocer a fondo las condiciones del lugar, ya que nos permite planificar con mucho detalle las intenciones del diseño de paisaje. Esto lo combinamos con un taller que hacemos con los usuarios, lo que nos habla mucho de los afectos y la relación particular que tienen con el espacio; además, nos enfocamos en necesidades específicas.

Finalmente, hacemos un barrido de las especies disponibles en los viveros pequeños de la zona o en áreas ecosistémicas afines; esto es, realizamos un trabajo dispendioso porque es cuando intentamos recuperar y sembrar plantas nativas no convencionales que no son comerciales.
Pese a que los resultados de cada proyecto son únicos a raíz de lo específico de su paisaje, repetir siempre las lecturas por capas o escalas y traslapar los datos es algo que nos permite tomar decisiones bien fundamentadas. Al final, esta información es lo que genera un concepto sólido y determina un desarrollo coherente.
A su juicio, ¿qué material o técnica local en nuestro contexto tiene el mayor potencial para construir un sentido de identidad colombiana por medio del diseño o la arquitectura?
Para nosotras, obviamente esto está relacionado con la diversidad de plantas que hay en Colombia, las cuales tienen un enorme poder en la cotidianidad, “se vuelven paisaje”, pero en realidad permean nuestra vida todos los días, desde lo que comemos, lo que nos ponemos en el cuerpo, hasta lo que nos hace sentir bienestar.
Indudablemente, hay bastante por dar a conocer; por ese motivo, creemos que desde el diseño de paisaje se puede construir un puente hacia este mundo vegetal, lejano y desconocido para muchos.
¿Qué intereses o búsquedas particulares exploraron en su más reciente proyecto?
En uno de nuestros últimos proyectos trabajamos con la idea de cómo un edificio de muchos niveles, con uso de hotel, se puede convertir en un bosque con los distintos estratos que tiene este ecosistema.

Propusimos que los primeros niveles fueran zona de vida para animales de vuelo más bajo, mamíferos y rastreros. A medida que subíamos, las especies se modificaban para brindar alimento a aves e insectos de vuelo alto. Nos parece interesante construir formas en que la ciudad se vuelva un hábitat más horizontal con otras especies y que las personas, a través de un jardín, se vinculen a otras especies no humanas.
Más allá de lo visual, ¿qué experiencia sensorial o emocional quieren producir con su trabajo?
Además de construir una experiencia sensorial hacia el paisaje que genere afecto, nos interesa proponer nuevas estéticas a través del paisaje, que si bien algunas veces pueden ser discordantes con la concepción actual de belleza por ser un poco más caóticas, sí plantean preguntas.
Nuestros jardines están ligados a una concepción más ecológica e identitaria, donde prevalece un paisaje más silvestre, con plantas nativas y especies ligadas a oficios o tradiciones locales. Están pensados para que la gente los disfrute y para que acojan más vida.

Aunque para nosotras son bellos, nos interesa menos los que están constantemente controlados y domesticados, pensados solo para el placer visual; al contrario, buscamos que las personas se pregunten por especies que antes no conocían o que puedan pensar cómo se ve un ecosistema a pequeña escala.
¿Cuáles son sus influencias?
Normalmente, nuestras influencias se orientan más hacia los botánicos, filósofos, antropólogos, cocineros y etnobotánicos, pues al ser cuatro mujeres, todas tenemos intereses diferentes que tratamos de llevar a la práctica en nuestros proyectos.
Sin embargo, cabe destacar que hay personajes que han abierto la puerta para el tipo de jardines y paisajes que nos interesan y que han sido importantes para nuestra visión, como Gilles Clément, Piet Oudolf, Agence Ter, Teresa Moller y Terremoto. También han sido referentes para nosotras los proyectos de restauración con enfoque de biodiversidad y resiliencia climática, como Sugi Project o Bosko, de Chile.
