Las grandes obras de arquitectura han tardado años, incluso siglos, en hacerse realidad, condición que se ha reducido con el paso del tiempo; sin embargo, no son pocos los edificios contemporáneos que, a pesar del avance técnico, tardan en construirse.

Si bien es un edificio centenario, el teatro Heredia de Cartagena se restauró a lo largo de casi dos décadas. El proyecto implicó dieciocho años de esfuerzos interinstitucionales, por lo que su culminación representa algo más que la recuperación de un antiguo edificio. Este es un símbolo de la nación, pero a la vez un hito urbano y un espacio donde la tradición y la modernidad establecen un diálogo singular.

“El teatro Heredia, hoy teatro Adolfo Mejía, constituye un testimonio de la persistencia cultural y la sensibilidad arquitectónica del país”, afirma el arquitecto responsable de su restauración, Alberto Samudio. Según él, no cambiaría nada del proyecto, ya que se respetó la esencia tipológica y espacial del teatro, al tiempo que se conservó la elegancia del vestíbulo, el auditorio y el foyer.

Detalles sobre la arquitectura del teatro
La intervención, centrada principalmente en los elementos estructurales, supuso remplazar la frágil estructura de madera por una mixta de concreto reforzado y acero, que garantiza su estabilidad y durabilidad sin alterar la apariencia original.

Además, se rediseñó el sistema de circulación, eliminando la escalera que conectaba directamente el vestíbulo con la galería, con el fin de crear un recorrido que les permitiera a los espectadores descubrir, piso por piso, la belleza de la platea y los palcos.

Algunas innovaciones técnicas incorporadas responden al complejo desafío de restaurar un edificio historicista en un clima tropical. La instalación del aire acondicionado, por ejemplo, supuso un reto importante: lograr confort térmico sin afectar la estética patrimonial.

“El aislamiento de ductos, la adecuación acústica y la modernización lumínica fueron soluciones que combinaron respeto por la historia con tecnología contemporánea”, explica Samudio.
Hoy, el teatro Heredia-Adolfo Mejía no solo es escenario de festivales como el de Música de Cartagena, el Hay Festival o el de Cine, sino un epicentro cultural y de vida urbana. Lo que alguna vez fue una ruina de la plazuela de la Merced, es ahora un referente arquitectónico de escala internacional, un testimonio del viejo estilo republicano que, desde su restauración, reafirma que la buena arquitectura se debe mantener viva.
