Revista Axxis
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Aurum, proyecto residencial de VIU Group en alianza con el Grupo Solerium, ubicado en el barrio Bella Suiza (Bogotá), construye su identidad desde una idea precisa de lujo silencioso, donde las texturas, la iluminación, la materialidad y la atmósfera pesan más que el exceso.

La premisa atravesó todas las escalas del proyecto, desde la fachada —pensada cuidadosamente a partir de la proporción del ladrillo y los tonos de las juntas— hasta la experiencia interior de los apartamentos y las zonas comunes. Cada decisión buscó producir calidez, sofisticación y permanencia.

“Más que simplemente espacios, queríamos crear texturas, sensaciones y calidez”, explica Juan Carlos Soler Rodríguez, presidente del Grupo Solerium. A su juicio, Aurum está pensado para un usuario capaz de percibir ese nivel de atención en los acabados y en la construcción de ambientes. “Quien valora esos detalles se enamora”, afirma.

Esa búsqueda se tradujo en una labor exhaustiva de selección de materiales. Tatiana Beleño, quien participó en el desarrollo arquitectónico e interior del proyecto, explica que en Solerium la escogencia de acabados es prácticamente el corazón de cada una de sus obras. “No se trata de ir y elegir cualquier piso o una paleta de color. Todo tiene una concepción detrás”, señala. Por eso, el proceso tomó varios meses entre exploraciones, pruebas y revisiones constantes.

El resultado es una combinación de materiales exclusivos, líneas de porcelanatos de gran formato —suministrados por la reconocida compañía española Porcelanosa—, griferías en tonos grafito satinados y carpinterías diseñadas específicamente para responder a la forma en que habitan sus usuarios.
Detalles del diseño del proyecto Aurum
Los tonos arena, beige y marfil predominan, al tiempo que permiten que las texturas sean protagonistas, sin saturar el espacio. Pero más allá de los materiales y las proporciones, el carácter del proyecto se revela en la cuidadosa resolución de sus detalles. Los guardaescobas embebidos, discretamente integrados a los muros, contribuyen a una estética serena y refinada que enfatiza la limpieza visual de los espacios.

“La clave está en los tonos —explica Beleño—. Trabajamos texturas y superficies lisas en equilibrio para que los espacios no se sintieran cargados”. Esa lógica se extendió incluso a la iluminación, concebida para acompañar diferentes momentos de la vida cotidiana, como cocinas con luces más funcionales, habitaciones con atmósferas más tenues y cálidas, al igual que sistemas preparados para integrar domótica y escenas personalizadas, si así lo requiere el usuario.
La arquitectura también refuerza esa experiencia sensorial. Gracias a la implantación del edificio dentro de la manzana, Aurum se abre en sus cuatro fachadas y genera una relación constante con el paisaje de los cerros orientales y la vegetación.
Esto se traduce en que cada uno de los inmuebles cuenta con una vista privilegiada al entorno capitalino, potenciada por los grandes ventanales, balcones generosos en esquina y jardines exteriores que crean una conexión permanente entre interior y exterior.

“Queríamos generar privacidad, pero sin romper la relación con el verde”, explica Wilmar Quevedo, director de Arquitectura del proyecto. Por eso, incluso la vegetación exterior en el primer nivel se seleccionó cuidadosamente. “Hasta en las especies tuvimos debates para encontrar aquellas que permitieran iluminación, privacidad y vistas agradables”, agrega.
Esa misma idea de hogar expandido atraviesa las zonas comunes del edificio, concebidas no como ambientes complementarios sino como extensiones naturales de las viviendas. Un lobby de doble altura, inspirado en la recepción de un hotel de alto estándar, funciona como una primera declaración de intenciones a través de su piedra natural, muros en madera, iluminación cálida y mobiliario cuidadosamente seleccionado, que crean una experiencia más cercana a la hospitalidad que al acceso tradicional de un espacio residencial.

Igualmente, el Grupo Solerium trabajó con Espacio Vital y una red de marcas, artesanos y proveedores nacionales para el desarrollo del interiorismo. Juliana Zuluaga Quintero, de Espacio Vital, explica que el objetivo era construir ambientes emocionalmente cercanos. “Queríamos que las personas se sintieran identificadas con el espacio, que no fuera un área fría, sino un lugar con personalidad y con historia”, asegura.

La apuesta se refleja también en las zonas comunes por medio de lounges concebidos como salas privadas, terrazas contemplativas orientadas hacia los cerros orientales, coworking, espacios diseñados para altas experiencias gastronómicas y gimnasios que buscan trascender la lógica convencional de las amenidades. En vez de espacios genéricos, Aurum propone escenarios habitables, que se puedan integrar a la vida cotidiana de sus residentes.
Además de ser una exhibición de lujo silencioso, en este proyecto se plantea una experiencia única desde la sutileza. Una arquitectura donde el verdadero valor está en todo aquello que se percibe lentamente al habitarlo.
Más información: proyectos.gruposolerium.com
