Revista Axxis
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En la mayoría de los apartamentos, el baño social tiene una condición contradictoria: es el espacio más visto por los visitantes y, al mismo tiempo, el más descuidado en materia de diseño. En este proyecto bifamiliar en Bogotá, la arquitecta Adriana Álvarez Restrepo, directora de Cetara, lo resolvió con la misma atención que el resto del hogar, cuya arquitectura, interiorismo y decoración también son de su autoría. El resultado es un ambiente que no compite con el interior, sino que lo prolonga.

La referencia es la arquitectura japonesa y se traduce en decisiones concretas. La paleta se inclina hacia los tonos tierra y los materiales aparecen en su estado más crudo. Piso y enchape en roble, lavamanos construido en piedra sinterizada de superficie rugosa y grifería en color cobre de la marca italiana Gessi construyen un ambiente donde cada elemento tiene presencia, sin necesidad de ornamento adicional.

La composición del muro de respaldo es la operación más pensada del ambiente. La mitad la enchaparon con la misma piedra del lavamanos, integrándolo a la arquitectura y borrando su condición de aparato sanitario. La otra mitad la ocupa un espejo vertical en tono bronce que aparece tanto encima como debajo del mesón, y que genera la sensación de que este flota.

La iluminación refuerza el sentido de levedad. Una lámpara colgante, un spot sobre el espejo y una línea de luz indirecta bajo el mesón producen un ambiente entre la claridad y la penumbra, donde la sombra es tan parte del diseño como los materiales. La puesta decorativa es mesurada. Son los materiales los que definen el carácter del espacio, no los objetos.
Nos encanta del diseño de este baño
1. La manera en que la piedra del lavamanos continúa en el muro de respaldo, un gesto que disuelve el límite entre el aparato sanitario y la arquitectura.
2. El mesón no tiene zócalos sobre los muros, el enchape de madera se mantiene alejado del agua y el muro lateral se resuelve con papel tapiz resistente a la humedad.
3. El espejo vertical en tono bronce genera la ilusión de que el mesón flota, sin apoyarse en ninguna superficie, al extenderse por encima y por debajo del lavamanos.
