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Revista Axxis
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Salir a tomar algo también puede ser una experiencia de diseño. En Bogotá, cada vez son más los bares que entienden el interiorismo como un elemento fundamental de su propuesta, creando ambientes donde la iluminación, los materiales, el mobiliario y los detalles construyen una identidad propia. Recorrimos tres espacios que demuestran que una buena copa puede disfrutarse tanto por su sabor como por el lugar que la acompaña.
Un bar oculto
En la actualidad, metrópolis como Nueva York, Chicago y Los Ángeles han perpetuado el legado estético de los speakeasies a partir de la creación de bares y restaurantes inspirados en este concepto.

Muestra de esto es el bar-restaurante Cero Grados, cuya ubicación es anónima hasta que se haga una reserva. “Parte de su esencia es el anonimato, pero también el factor sorpresa, pues quienes lo conocen no alcanzan a imaginar dónde se encuentra. Es más: produce extrañeza, ya que está junto a una carnicería y para ingresar es necesario atravesar un cuarto frío”, explican Elisa Luque y Alejandra Serna, fundadoras de Alelí Home Decor, estudio de diseño encargado del proyecto.

Inspirándose en los speakeasies de principios del siglo XX, en este sitio se recrea una atmósfera íntima en la que la bohemia norteamericana se hace presente por medio de diferentes elementos, desde la paleta de colores oscuros —café, ocre, dorado, junto a verde y azul en tonos opacos— y materiales clásicos —como madera, bronce y terciopelo—, hasta la presencia de antigüedades, como un piano, libros, cuadros y baúles. “Llevamos diversos objetos antiguos, con el fin de potenciar la sensación de estar en un lugar de otro tiempo”, agregan.

Molduras en las paredes, espejos en los techos, luces cálidas y una chimenea complementan la estética clásica del bar. Pero eso no es todo: la música, al igual que en los speakeasies, es propia de la cultura del jazz. Se trata de un homenaje al arte, la arquitectura y el diseño de interiores, que transporta a otra época y pone de relieve la vigencia de su imaginario.
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Un espacio diseñado para disfrutar del jazz
Este proyecto llevado a cabo por la firma Colette Studio, consiste en la remodelación interna de uno de los locales del primer piso del edificio donde se ubica, con el fin de alojar un bar dedicado a presentaciones musicales, especialmente de jazz. El sentimiento de nostalgia por una época dorada de este género musical se reinterpreta en la imagen íntima y serena que transmite el lugar.

“Buscamos honrar la memoria del jazz por medio del programa —que incluye barra, cocina, escenario, un espacio suficiente para los visitantes y varios servicios complementarios—, así como mediante una estética dieselpunk —un género narrativo influenciado por el art déco, el jazz, la ficción pulp, el expresionismo alemán y el cine noir—”, explica el arquitecto Ernesto Lafaurie, cofundador de Colette Studio.

Los acabados son una mezcla de referencias industriales, como el uso de concreto pulido y la presencia de ductos y redes, y retro, como el parquet, los alistonados de madera y el granito pulido de distintos colores. Por su parte, el mobiliario es un híbrido de geometrías curvas, texturas lisas y colores sólidos.

Viajar a Paris, Francia
Este restaurante, ubicado en Chapinero, Bogotá, nos lleva de viaje hasta París, a través de su diseño y, claro, de su gastronomía. La Ciudad Luz, conocida por sus innumerables cafés y restaurantes frecuentados por la bohemia europea —filósofos, literatos, músicos, pintores y cineastas— inspiró su interiorismo, a cargo del estudio de arquitectura Reinhard Dienes Studio y del interiorista Daniel Lafaurie.

El bar, configurado a partir de diez columnas de madera que sostienen una gran estantería donde se exhiben las botellas de licor, dispone de un sistema de iluminación indirecta que potencia la percepción visual. Su diseño rememora el clasicismo francés por su sofisticada manera de armonizar elementos disímiles y poner el acento en los detalles. “Detalles como cuadros, lámparas estilo vintage y las famosas sillas Thonet son una de las claves que definen el concepto del restaurante”, agrega.

En lo relacionado con la cocina, esta se hizo abierta, con el propósito de que los comensales puedan apreciar los procesos de cocción de los platos, una característica que Grupo Gordo —propietarios del restaurante— procura mantener. Esto es lo que ha hecho de la cocina el foco de atención del salón principal, convirtiendo la visita a Le Roi en una experiencia tan única como fascinante.