Revista Axxis
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La arquitectura puede determinar cómo nos sentimos en un lugar, qué tanto nos podemos concentrar, qué tan cómodos estamos, cuál es nuestra disposición. Ubicado en Chía (Cundinamarca), el Gimnasio Nueva Escocia Bilingüe entiende que un buen diseño puede ser un complemento clave para su gestión educativa. Con esta premisa, la firma Beta3 Arquitectos desarrolló una intervención que materializa los principios pedagógicos del colegio a través del espacio, reconociendo que cada ambiente es parte activa del proceso formativo.

El proyecto lo concibió y desarrolló Beta3 Arquitectos, estudio colombiano fundado por los hermanos Nicolás Barón y Mateo Barón, con la dirección de diseño y obra de las arquitectas Gabriela García, Paula Riveros y Juliana Riaño.

La propuesta parte de una visión clara: después del hogar, el colegio es el sitio donde niños y jóvenes pasan la mayor parte de su vida. Allí no solo adquieren conocimientos, sino que construyen relaciones, crean hábitos, descubren talentos y generan recuerdos imperecederos.
Bajo esa mirada, la arquitectura deja de ser un mero contenedor para transformarse en un escenario que acompaña el desarrollo, fortalece el sentido de pertenencia y enriquece la vivencia cotidiana.
La propuesta de Beta3 Arquitectos para el colegio
La intervención comienza en la recepción, concebida como el primer gesto arquitectónico de bienvenida. Un piso en SPC de tonalidad café clara aporta continuidad visual al recorrido, mientras que el mobiliario —diseñado a partir de los colores institucionales y ejecutado en pintura de poliuretano— dialoga con un revestimiento acanalado tipo madera, que proyecta una identidad contemporánea, precisa y duradera. La iluminación directa e indirecta envuelve la estancia y transforma el acceso en el umbral.

Ya adentro, en las aulas, una paleta en tonos crema, combinada con iluminación cálida y neutra, genera atmósferas serenas que favorecen la concentración y el bienestar. En uno de los salones, el muro principal cobra protagonismo gracias a un revestimiento curvo de madera que se despliega en forma envolvente arriba del tablero, acentuado por una delicada luz indirecta que aporta profundidad y dinamismo.

Como elemento articulador de los salones, el cielorraso incorpora listones de ecowood en madera oscura, dispuestos en distintas longitudes para generar una secuencia visual rítmica a lo largo del espacio. El contraste entre la calidez de la madera y las superficies claras realza la tridimensionalidad del diseño, mientras que la iluminación integrada acentúa las texturas y envuelve el aula en una atmósfera protectora. Así mismo, los amplios ventanales desdibujan el límite entre el interior y el exterior, e invitan al paisaje natural y la luz como agentes activos de la experiencia pedagógica.

Los baños representan algunos de los ambientes más íntimos dentro del colegio; allí suceden conversaciones, pausas y pequeños rituales diarios que se convierten en parte de los recuerdos de una generación. Concebidos con el mismo rigor que las áreas académicas y para alejarse de la concepción de que sean espacios asépticos e impersonales, estos recintos también son cálidos y tienen carácter.

En última instancia, la arquitectura educativa posee la capacidad de influir silenciosamente en la forma en que los alumnos aprenden, conviven y construyen un vínculo con su entorno. Diseñar para la pedagogía consiste en crear escenarios perdurables que acompañen el crecimiento, donde funcionalidad, sensibilidad y creatividad convergen armónicamente.

Esta intervención marca el inicio de una nueva etapa para el Gimnasio Nueva Escocia Bilingüe, demostrando que formar para el futuro también exige transformar los espacios donde ese futuro se construye día tras día.
