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Revista Axxis
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En este proyecto llevado a cabo en Toronto (Canadá) se redefine la experiencia de las clínicas de inyectables, gracias a un potente uso de bloques de color y un diseño diáfano, que refleja la filosofía y la personalidad de su fundadora.

La firma Studio Author, encargada del diseño y con más de 30 años de experiencia en este campo, empleó una paleta de colores utilitaria con acabados en acero inoxidable quirúrgico para complementar los tonos distintivos de la marca: rosa vibrante y rojo intenso.

El diseño de la clínica

El reto de un espacio reducido —menos de 74 metros cuadrados— obligó a utilizar una gama limitada de materiales. El rosa envuelve a la persona, con suelos y paredes con acabado de microcemento y un techo a juego que unifica el lugar, acompañado de fuertes detalles en rojo y carpintería clínica de acero inoxidable. Por su parte, la iluminación neón, los tubos verticales y los espejos convexos de gran tamaño amplían la percepción del área y manipulan aún más la luz y el color.

En la recepción, un imponente mostrador de acero inoxidable —de casi cinco metros de largo— conforma el centro neurálgico del espacio, un sitio para socializar y dejarse ver antes y después de los servicios. Desde ahí, el diseño plantea una vista inesperada hacia las dos cabinas de tratamiento abiertas, que desafian la idea de la privacidad esperada en este entorno y rechazan el estigma de “trabajar”. Las paredes de acrílico rojo transparente en capas, que parecen flotar desde el suelo y el techo, refuerzan esta noción.

Cada cabina de tratamiento cuenta con una estación de enfermería de acero inoxidable, diseñada a la medida con un estilo quirúrgico, un gran espejo circular para la consulta y revisión del paciente, e iluminación quirúrgica superior ajustable para realzar el aspecto clínico de los procedimientos. En una estación de trabajo específica se oculta discretamente un congelador para almacenar el producto inyectable, el desecho de objetos punzantes médicos y el almacenamiento de artículos auxiliares.

Los pacientes que entran al espacio se sienten atraídos por el brillo de las luces verticales de neón que se extienden a lo largo de los grandes ventanales, acompañadas de un llamativo faro de luz que se destaca en el ajetreado paisaje urbano.

La iluminación continúa su efecto alrededor de las paredes perimetrales y entre la columnata roja brillante, ubicada frente al mostrador de recepción. Estas columnas repetitivas ofrecen una práctica área de almacenamiento oculto y guardarropas para los huéspedes.

En definitiva, este proyecto se distingue por su rechazo a lo convencional y una vibrante celebración del empoderamiento individual.