Revista Axxis
Getting your Trinity Audio player ready... |
Haciendo eco de la austera sobriedad que caracteriza a las viviendas contemporáneas, esta cocina se compone de superficies sólidas y volúmenes compactos, sumadas a una paleta de colores neutra, con el propósito de crear una atmósfera cálida, pero a la vez diáfana. Con eso atenúan el continuo movimiento que en esta se genera, marcado por la presencia de múltiples enseres y el inevitable desorden que implica preparar alimentos día tras día.
Además, esta propuesta dispone de un sistema de paneles corredizos que, según las necesidades del momento, permite mantenerla completamente cerrada; no obstante, está diseñada para permanecer abierta, en contacto con la zona social, pues cocinar es una actividad colectiva.

“Para mí, más que un espacio útil, responde a una forma de habitar en la que cocinar, conversar y compartir forman parte de un mismo ritual cotidiano. Y para sus propietarios, este es el lugar donde transcurre la mayoría de la vida familiar, por lo que esta constituye el verdadero corazón del proyecto”, afirma el arquitecto responsable del proyecto, Sergio Kligman.
La iluminación es parte fundamental de la composición. La ubicación de cada dispositivo, sea una lámpara de techo o luces indirectas, obedece a un criterio funcional y no solo a factores estéticos. La forma lineal de la luminaria colgante, por ejemplo, se debe a la geometría de la isla; así mismo, los muebles de las alacenas están sutilmente iluminados, mientras que las áreas de trabajo reciben luz directa.
Las fuentes de luz natural también están presentes: una ventana corrida ilumina el mesón donde se instaló la estufa, al tiempo que permite contemplar el paisaje: “Cada decisión, por pequeña que parezca, busca un equilibrio entre funcionalidad, calidez y permanencia”, agrega Kligman.

La isla central contribuye a definir las actividades que se despliegan en esta cocina. Dispone de espacios de almacenaje, lavaplatos y una barra para cuatro personas. De esta manera, “se convierte en el escenario natural para cocinar, compartir una comida o prolongar una conversación”.
Al perseguir una imagen limpia, esta cocina logra un equilibrio entre la intensa energía que produce cocinar —sobre todo si se hace en compañía— y la calma que transmiten su composición espacial y las visuales del exterior.
Nos encanta de este diseño
1. Más que un espacio útil, esta cocina es un sitio para conversar y compartir.
2. La isla central tiene zona de almacenaje, lavaplatos y una barra.
3. Un sistema de paneles corredizos permite aislar la cocina, de ser necesario.
