Años atrás, las clínicas se arraigaron en la tradición de los ambientes fríos y estériles —casi como una norma—, donde el blanco predominaba como señal inequívoca de asepsia. No obstante, esto ha cambiado; ahora se plantean espacios más amables, que apoyan la recuperación del paciente. La arquitectura es parte relevante del tratamiento.

Esta evolución se ha visto, con mayor difusión, en los centros médicos especializados en tratamientos estéticos, donde el interiorismo toma un camino más cálido y relajado, que refleja el deseo de humanizar la práctica médica y de hacer mucho más amena la estancia en estos espacios institucionales.

La firma canadiense Atelier Carle, encargada del proceso de desarrollar esta clínica especializada en dermatología, concretó inicialmente su visión mediante una estrategia de organización espacial basada en las limitaciones del terreno.

La arquitectura de la clínica
Ubicado en un suburbio de Toronto (Canadá), en un centro de negocios genérico y poco atractivo, el espacio de 700 metros cuadrados se enfrentaba simultáneamente a los desafíos de la privacidad limitada y la luz natural insuficiente, condiciones que requerían una reconfiguración para crear un entorno acorde con las nuevas atmósferas pretendidas por el cliente.

Así las cosas, el enfoque conceptual se basó en la articulación de la luz y la intimidad, por lo que se estableció una jerarquía entre ellas, en diálogo con los componentes programáticos.

La firma desarrolló una organización espacial estratificada, con el fin de distribuir las áreas de tratamiento alrededor de un volumen central de doble altura; adicionalmente, se insertó una gran claraboya que difunde luz diáfana se extiende por todo el espacio, realzando su sensación de grandeza.

Predomina el revestimiento de nogal, cuya calidez en la recepción contrasta con el árido paisaje exterior, compuesto principalmente por amplios e inhóspitos estacionamientos.

Dos funciones relacionadas con el programa principal —la estética— ocupan los espacios laterales de esta zona central y aportan una dimensión más pública: una cafetería diseñada para el uso del personal y los pacientes, y una boutique de cosméticos equipada con un mostrador de pruebas.

Estos tres espacios, en conjunto, funcionan como zona pública y garantizan una transición gradual hacia las salas de tratamiento. A estas últimas se accede a través de pasillos de circulación bañados por una luz muy suave y tenue, que hace que la experiencia de la clínica se parezca más a la de un spa de relajación que a la de un centro sanitario convencional.

En la zona de recepción, el color lo dan la madera de nogal y sus marcadas vetas, donde un mobiliario en terciopelo vino tinto está disponible para recibir a los visitantes. Contiguo a este espacio se encuentra el área de cafetería, donde un enchape cerámico juega con un degradé de verdes; este lo instalaron tanto en el piso como en la isla y las paredes, creando una gran caja cromática. El lugar se separa por pesadas cortinas verdes, que con su ondulación dan movimiento y un toque innegablemente hogareño al ambiente.

En este proyecto, la iluminación es la encargada de resaltar tanto los materiales utilizados —en los que predominan la madera de nogal y el acero— como los colores en acabados y mobiliario, que generan una atmósfera más cercana al hogar, muy alejada de la de una clínica.

Y es que la luz es una de las herramientas principales en el interiorismo propuesto por Atelier Carle, pues actúa como un filtro entre espacios de actividad variable; una progresión desde la entrada hasta las salas de tratamiento que crea una experiencia espacial sensible, la cual resuena con los valores emergentes en el diseño de entornos médicos y de bienestar actuales.
Cinco puntos para destacar de esta obra
1. La iluminación se utiliza para crear una progresión desde la entrada hasta las áreas médicas.
2. El color se da a través de la madera de nogal y de toques específicos en áreas como la cocina.
3. El interiorismo de este proyecto propone alejarse de la estética de una clínica.
4. La recepción es un gran volumen de nogal a doble altura.
5. Los pasillos del complejo hacen que las personas se sientan caminando por un spa.
