Revista Axxis
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Trabajar, reunirse o simplemente pasar el día ya no son situaciones excepcionales dentro del hogar. En ese contexto, los edificios han empezado a asumir una responsabilidad distinta: ofrecer, a través de sus zonas comunes, aquello que el espacio privado no alcanza a contener.

En Nodo 97, edificio ubicado en Bogotá, cuyo diseño de zonas comunes estuvo a cargo de Diego Serna y su oficina Órbita Arquitectónica, las áreas compartidas amplían las posibilidades de uso de unas viviendas ya generosas en tamaño, puesto que ofrecen espacios que diversifican la experiencia, sin necesidad de remplazar lo que ocurre en el interior de los apartamentos.

“Es como si uno se moviera de un lado a otro dentro de su misma casa, pero con un aire más social o productivo”, señala Serna.

Detalles del diseño del edificio

El coworking se organiza como un ambiente versátil, capaz de acoger diversos tipos de interacción, mientras que la continuidad hacia terrazas y espacios exteriores permite que la actividad se expanda de un modo natural.

La presencia del verde y la apertura visual contribuyen a construir una transición suave entre interior y exterior, a lo que se suma una decisión urbana significativa: un primer piso transparente, sin rejas, que establece una relación directa con la calle y refuerza la percepción de seguridad desde la actividad y la visibilidad. Aquí, la vida colectiva se proyecta también hacia el entorno inmediato.
