Revista Axxis
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Este proyecto de reutilización adaptativa, liderado por la firma neoyorquina studioMDA, conserva el carácter del emblemático edificio Grosvenor —un inmueble industrial que data de 1875, ubicado en Nueva York (Estados Unidos)—, a la vez que introduce cambios cuidadosamente planificados, que lo hacen más abierto, flexible y conectado con la ciudad circundante.

Este edificio, diseñado originalmente como dos estructuras simétricas con un techo a dos aguas central y cornisas con ménsulas, contuvo en su momento tiendas de telas y textiles antes de servir a diversos usos culturales. Es por esto por lo que studioMDA abordó el proyecto desde esta rica historia en vez de ocultarla. Las fachadas originales de hierro fundido se restauraron a partir de una paleta de grises de dos tonos, mientras que las vigas de madera a la vista, la mampostería interior y los grandes arcos permanecen visibles en toda la galería.

En el interior, tres plantas de galerías y salas de exposición se complementan con dos niveles subterráneos de almacenamiento y archivo, al lado de oficinas, biblioteca y talleres en los pisos superiores. Los espacios de exhibición albergan obras de una amplia gama de escalas y técnicas. Una galería diáfana preside la planta baja, con techos de hasta 4,9 metros de altura.

Al reubicar los ascensores y las escaleras en la parte trasera del edificio, studioMDA abrió las plantas y creó un flujo más claro y continuo entre las galerías. Los arcos existentes, que atraviesan los muros de ladrillo originales, guían a los visitantes entre las salas, al tiempo que preservan el ritmo de la estructura histórica y permiten que los espacios se sientan interconectados.
Los detalles del edificio
“La nueva sede de la galería en Tribeca tiene cinco plantas, tres de ellas destinadas a exposiciones, eventos y salas de exhibición. Esto nos ha abierto un abanico de posibilidades mucho mayor (…) y nos permite fomentar interesantes conversaciones entre artistas. Con sus diferentes espacios y niveles, el edificio ofrece una gran oportunidad arquitectónica para mostrar distintas obras en diálogo”, comentaron Rose Lord y Emily-Jane Kirwan, socias gestoras de la galería Marian Goodman.

A nivel de calle, la ampliación de los ventanales crea una relación más directa entre la galería y el barrio. En lugar de funcionar como un vestíbulo convencional, la entrada sirve como un umbral dinámico para el encuentro, la conversación y la interacción. Los transeúntes pueden ver el interior de la galería, lo que hace que el edificio parezca más accesible y extiende la presencia de las exposiciones al espacio público.

La selección de materiales refuerza el equilibrio entre la conservación y la renovación. El ladrillo histórico, el hierro fundido y la madera se combinan con paredes blancas impolutas, iluminación discreta y elementos de nogal hechos a la medida. El nogal, que está presente en la recepción, el mostrador, los tiradores de las puertas, las barandillas de las escaleras, las estanterías de la biblioteca y los despachos de los directores, sirve como hilo conductor en todo el edificio y aporta calidez y precisión, sin competir con las obras de arte.

La sostenibilidad también fue fundamental en el diseño. La reutilización del edificio existente redujo los residuos de demolición y disminuyó su huella de carbono. El acristalamiento de alto rendimiento, el aislamiento mejorado, los sistemas mecánicos de alta eficiencia energética, la iluminación natural integrada, la iluminación LED y la infraestructura totalmente eléctrica aumentan el desempeño ambiental del inmueble.

El proyecto, ya finalizado, proporciona a la galería Marian Goodman un hogar flexible y a largo plazo en Tribeca, a la vez que prolonga la vida útil de uno de los edificios industriales históricos de Broadway. Al preservar el carácter material de la arquitectura y adaptarlo a nuevos usos, studioMDA creó un entorno contemporáneo para el arte que se siente arraigado en el lugar y listo para evolucionar.
