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Revista Axxis
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El estudio de diseño Entre Quatre Murs presenta la renovación integral de este apartamento en Plateau-Mont-Royal. Tras la reciente partida de la mayoría de sus hijos del hogar familiar, los propietarios se enfrentaron a una pregunta aparentemente sencilla: vender o aprovechar la oportunidad para recuperar por completo el espacio y finalmente hacerlo suyo. Optaron por la segunda opción.

Las directrices que siguieron fueron claras: gestos arquitectónicos audaces y deliberados, en lugar de una acumulación de pequeños detalles; apertura a opciones de mobiliario más atrevidas; la conservación y reintegración de ciertas piezas existentes; y el arte, en todas sus formas, con un lugar central. Este último requisito, en particular, definiría todo el enfoque.

Esta mentalidad se manifiesta, en primer lugar, en la reorganización del espacio. La distribución original, dividida en habitaciones inconexas, impedía que la luz natural circulara libremente entre los espacios. Corregir este problema se convirtió en una prioridad de la reconfiguración completa, guiada por el mismo principio que rige el resto del proyecto: construir con volúmenes, no con muros.

Un revestimiento de roble claro, que se extiende del suelo al techo en algunos puntos, define cada zona en lugar de simplemente revestirla. Conduce visualmente a la oficina, integra la entrada a la suite principal en su propio grosor y divide la sala de estar principal en subespacios diferenciados sin recurrir a un muro sólido. Se trata de intervenciones impactantes pero controladas, cuyo objetivo es clarificar la distribución en lugar de complicarla.

Una vez que se aclaró el plan en sí, esa misma lógica de volúmenes se utilizó por segunda vez: dar a los objetos seleccionados el espacio que necesitaban para existir plenamente.
La renovación del apartamento
Los propietarios deseaban que el piano de cola de la familia ocupara un lugar central en la residencia. Para ello, Entre Quatre Murs le dio un volumen completamente revestido de madera clara, desde el suelo hasta el techo, que se separa del resto del espacio como una habitación en sí misma.

Este cambio de material, junto con el amplio vacío que lo rodea, logra su efecto: convierte el piano negro brillante en la única masa oscura en un espacio que, por lo demás, está lleno de luz. No es un objeto de exposición. Es un instrumento que vive en el espacio.

Ese mismo instinto de sobriedad se traslada al rincón del salón, donde un sillón azul marino de cuerda anudada, una mesa auxiliar de terrazo y una lámpara colgante escultural reciben el mismo cuidado que un cuadro en la pared. Nada se eligió para mimetizarse: cada pieza destacada se seleccionó deliberadamente, con la confianza de que la neutralidad del entorno le daría protagonismo en lugar de competir con ella.

Esa misma inteligencia, más sutil esta vez, impregna los aspectos más funcionales del diseño. En la cocina, una isla minimalista constituye el centro del espacio, un falso techo oculta los elementos técnicos y una lámpara lineal crea una línea limpia en lugar de un punto focal. Todo fluye hacia una mesa de comedor redonda, integrada en la curva de la fachada acristalada del ático, donde la vista de los tejados del vecindario se convierte, a su manera, en un elemento más del conjunto.

Ese mismo cuidado se extiende a la suite principal, donde un mueble funcional de almacenamiento de madera hace las veces de arco, ocultando discretamente la entrada al baño contiguo.

Los materiales usados en este apartamento también siguen el lenguaje especial que se quiso trasmitir con el diseño. Por ejemplo, el roble por su durabilidad y su capacidad para transmitir la esencia arquitectónica sin imponerse a través del color. Acabados mate, por su sutil diálogo con los pocos detalles metálicos que salpican el proyecto. Se trata de un proyecto que nunca busca llamar la atención.

Fue concebido como un telón de fondo lo suficientemente sólido como para cohesionar el espacio, y a la vez lo suficientemente discreto como para permitir que la vida de esta familia, su arte, sus muebles y su piano sigan ocupando el centro.

Esta renovación le da al lugar una nueva vida sin borrar lo que lo hacía sentir como un hogar, ofreciendo una forma de vida más honesta, serena y arraigada en el nuevo día a día de sus propietarios.